SERMEF destaca que una rotura del ligamento cruzado anterior no implica abandonar el deporte profesional

SERMEF insiste en que la rotura del ligamento cruzado anterior no acaba con la carrera deportiva, aunque exige una larga y compleja rehabilitación.

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SERMEF subraya que la rotura del ligamento cruzado anterior "no supone el final de la carrera deportiva" Ruben Albarran/ZUMA Press Wire/d / DPA

SERMEF subraya que la rotura del ligamento cruzado anterior "no supone el final de la carrera deportiva" Ruben Albarran/ZUMA Press Wire/d / DPA

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El médico rehabilitador y miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), el doctor Joel Cuesta, ha recalcado que la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla "es dura, pero no supone el final de la carrera deportiva", en alusión a la lesión sufrida por el futbolista del Real Madrid Rodrygo Goes.

"La combinación de los avances en cirugía, la mejora de los programas de rehabilitación y la aplicación rigurosa de los criterios de retorno hace posible que la mayoría de los pacientes vuelvan a competir con garantías", ha señalado Cuesta, quien ha recordado que la recuperación "requiere paciencia, suele superar los nueve meses y necesita un trabajo conjunto en el que intervienen el cirujano, el médico rehabilitador, el fisioterapeuta, el preparador físico y el psicólogo deportivo".

Este especialista ha admitido que esta patología "sigue siendo "uno de los grandes retos en Medicina del deporte, tanto por su impacto funcional como por la necesidad de un retorno seguro y progresivo". Al producirse la rotura de este ligamento, la articulación de la rodilla "pierde estabilidad, especialmente en acciones rápidas, como frenadas, cambios de dirección o saltos".

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"La mayoría de las lesiones no proceden de un golpe directo, sino de un mal apoyo, una torsión con el pie fijo o una caída", ha detallado Cuesta, añadiendo que "el deportista suele percibir un 'crack', un dolor muy intenso y una inflamación que aparece casi al instante". Aun así, ha advertido de que "las mujeres tienen entre dos y ocho veces más probabilidades de romperse el ligamento cruzado anterior que los hombres que practican los mismos deportes".

En este sentido, el portavoz de SERMEF ha apuntado que esta diferencia se debe a "una combinación de factores anatómicos -como una pelvis más ancha o el ángulo entre la cadera y la rodilla-, factores hormonales relacionados con la laxitud ligamentosa y la acción de la relaxina, y diferencias en el control neuromuscular". Además, ha recordado que "numerosos estudios muestran que, al saltar o girar, las mujeres flexionan menos la rodilla y dependen más del cuádriceps que de la musculatura posterior".

Respecto al tratamiento, Cuesta ha precisado que "no todos los pacientes requieren cirugía, aunque en deportistas que buscan recuperar su nivel previo sigue siendo la opción más recomendada". En esta línea, ha mencionado el protocolo 'Cross Bracing', presentado en el último Congreso de la SERMEF y desarrollado en Australia, una "técnica prometedora que pretende favorecer la cicatrización biológica del ligamento manteniendo la rodilla en 90 grados de flexión durante varias semanas".

Posteriormente, la fase de rehabilitación "es tan decisiva como la propia operación y puede prolongarse entre nueve y 12 meses". De hecho, ha advertido de que "solo el 55 por ciento de los deportistas logra volver a su nivel competitivo previo, incluso cuando la intervención ha sido correcta", y ha insistido en que "los seis meses que tradicionalmente se utilizaban como referencia para volver a competir ya no deben considerarse una guía válida".