SESPAS plantea que la coordinación, liderada por Atención Primaria, recorta un 30% las muertes en pacientes crónicos

SESPAS defiende que la coordinación liderada por Atención Primaria reduce un 30% la mortalidad y reingresos en pacientes crónicos y exige una reforma estructural.

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El presidente saliente de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), Eduardo Satué, ha dado a conocer el 'Informe SESPAS 2026', donde se recoge que, a partir de un metaanálisis de 105 ensayos clínicos, una mejor coordinación asistencial puede disminuir hasta un 30 por ciento la mortalidad y los reingresos en personas con insuficiencia cardíaca y otras enfermedades crónicas. Por ello, ha reclamado que este papel coordinador recaiga en el equipo de Atención Primaria.

Entre las “reformas fundamentales que hay que hacer”, ha señalado la necesidad de “generar mecanismos que aumenten la resolutividad, que escapemos del 'hospitalocentrismo'” y ha recalcado que “dentro del centro de salud, que es el referente dentro de la Atención Primaria”, se encuentra el equipo que debería ejercer ese liderazgo, una “figura que existe, pero insuficientemente tratada”. “La base es el médico de Familia y la enfermera comunitaria”, ha precisado.

El también autor de este informe bienal, publicado en 'Gaceta Sanitaria', ha incidido en que “hay distintos profesionales que tienen que incorporarse de manera coordinada y colaborativa”. Ha puesto el foco en “fisioterapeutas, farmacéuticos, administrativos, psicólogos y odontólogos”, con el “doble objetivo” del “reparto de tareas y optimización de las mismas, mejorar su coordinación”.

Según ha apuntado, “esa coordinación necesita tiempo” específico, además de “sistemas informáticos que faciliten esa coordinación” y “formación” sobre cómo llevarla a cabo, que debería impartirse “incluso desde los estudios pregrado”. Ha reclamado, igualmente, que se articule también “con los sanitarios de ámbito privado y de ámbito comunitario que desarrollan su labor en los barrios”.

Ha descrito este ámbito como “una laguna hasta ahora muy poco atendida”, que “no tiene ni nombre”, y ha sugerido la denominación de “sanitario comunitario autónomo (SCA)” para estos profesionales, de los que ha dicho que son “cientos de miles”. Entre ellos ha citado a “ópticos y ortopedas”, así como a “médicos y enfermeras del ámbito privado”, dejando fuera “a grandes mutuas”.

Satué ha insistido en “el aprovechamiento de activos en salud a nivel social”, recordando que “el centro de la salud está en la comunidad” y que “gran parte de los factores que determinan la salud de la población está fuera del sistema”. Ha resaltado iniciativas de tipo deportivo, emocional y psicológico para “afrontar el envejecimiento saludable” y “el cambio climático”, entre otros retos.

Aumento de la complejidad de los pacientes crónicos

El autor ha defendido que la estrategia basada en el equipo de Atención Primaria es “la más posible” de aplicar en el contexto actual y ha advertido de que “la complejidad del paciente está creciendo”. Ha recordado que este primer nivel asistencial constituye “la base” del sistema, al asumir “cerca del 90 por ciento de las consultas”, en un escenario de “mayor fragilidad, envejecimiento, mayor carga pluripatológica y mayor polifarmacia”.

Todo ello, ha añadido, está condicionado por los “determinantes sociales de la salud”, que generan “mayor inequidad y desigualdad”, hasta el punto de que “el código postal influye más que el código genético en la esperanza de vida”. Su sucesor al frente de SESPAS, Manuel Herrera, ha coincidido en este diagnóstico y ha llamado “a construir un Sistema Nacional de Salud (SNS) más eficiente, cohesionado y justo”.

Herrera ha defendido que es necesario “reforzar la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema y mejorar la comunicación con los profesionales”. Ha reclamado también “una interoperabilidad real de la historia clínica”, la creación de “equipos multidisciplinares” y “fortalecer la salud pública dentro del sistema” para “que la coordinación deje de depender de esfuerzo individual”.

En su opinión, la coordinación actual es “insuficiente” pese a ser una “condición básica para que funcione correctamente” el SNS, ya que “salva vidas y reduce costes”. Ha recalcado que “es un imperativo ético para garantizar la equidad” y ha recordado que “más de un millón de muertes en la Unión Europea (UE) se hubieran evitado con sistemas más coordinados”, citando datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Ha resumido que una coordinación deficiente provoca que “se pierde información clínica, se repiten pruebas y se produce daño evitable”, además de que “se pierde la oportunidad de tratar mejor y se incrementan los costes”. Por ello, la ha planteado “como una reforma estructural clave”, ya que su correcta implantación se traduce en una disminución “de la carga de enfermedad” y en “mejores resultados en salud”.

El 'Informe SESPAS 2026' y la visión jurídica, ética y económica

La coordinadora del 'Informe SESPAS 2026', la doctora Valle Coronado, ha explicado que el documento incluye “14 artículos y una editorial”. En él se revisan experiencias de otros países en materia de coordinación asistencial, comparándolas con el modelo español, y se examinan “aspectos jurídicos, éticos y económicos”, con la participación de 45 especialistas de distintos campos.

“La información no parte de cero, hay publicaciones dentro del SNS y en otros sistemas de otros países”, ha indicado, si bien “las experiencias son desiguales”. Ante este panorama, ha planteado un modelo “dirigido y centrado en las personas”, con “equipos multidisciplinares” coordinados desde la Atención Primaria, “que es el eje y el punto donde deben de confluir todas las asistencias: social, sanitaria y especializada”.

Ha añadido que “debe haber incentivos alineados con resultados en salud, no con el número de actividades”. El objetivo, ha dicho, es “que haya gobernanza ética, que la confianza se deposite en el sistema”. Por su parte, el profesor de la Escuela Nacional de Sanidad, el doctor José Ramón Repullo, se ha detenido en la vertiente económica, subrayando que la coordinación “sale a cuenta”.

Según ha defendido, “la coordinación es un elemento que se alinea con el interés general” y “mejora la eficiencia de los sistemas”. Ha ejemplificado esta idea señalando que los costes administrativos y de contratación suponen “un 2 por ciento” del presupuesto en los sistemas sanitarios integrados, mientras que ascienden “el 9 por ciento” en los más fragmentados, como ocurre en Estados Unidos.

Para Repullo, la coordinación “permite aumentar la previsibilidad del comportamiento de todos los agentes y disminuye los costes de transacción”. Ha advertido de que “hemos identificado problemas de sobrecoste de la mala coordinación” y ha remarcado que “el sector sanitario necesitaría incrementar recursos”, mientras que “el social está aún más retrasado, como demostró la pandemia por la Covid-19 en residencias de mayores”.

Por último, la profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Sevilla, Ana Magdalena Vargas, integrante también del equipo redactor, ha resaltado el “impacto” de la coordinación “en la calidad de la atención y los resultados en salud”. Entre las medidas que ha propuesto como “estrategia fundamental” se encuentran “la promoción del uso de guías de práctica clínica”, “la implementación de auditorías clínicas” y “la formación continuada”.