Dedicar al menos 7 horas a la semana a actividades al aire libre se asocia con una reducción del 50 por ciento en la probabilidad de desarrollar miopía en niños, de acuerdo con un estudio del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra.
El trabajo, en el que se ha analizado a 2.262 alumnos de la Comunidad de Madrid, se ha llevado a cabo junto con la Asociación de Miopía Magna con Retinopatías de España (AMIRES). Los autores han constatado que, dentro de los factores ambientales, la disminución del tiempo al aire libre se relaciona "sistemáticamente" con una mayor aparición de miopía.
El investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental de la CUN, Sergio Recalde, ha señalado que, ante el incremento global de la miopía en la infancia, el 18 por ciento de los menores que permanecieron más horas en espacios cerrados presentaban ya este defecto visual.
"El porcentaje de los que han estado más expuestos al sol ha sido del 9 por ciento, por lo que podemos concluir que pasar más horas al aire libre se asocia con una reducción del 50 por ciento del riesgo de sufrir esta enfermedad", ha destacado.
AUTOFUORESCENCIA CONJUNTIVAL ULTRAVIOLETA
Durante la investigación, los escolares fueron sometidos a una exploración oftalmológica para evaluar el error refractivo y respondieron un cuestionario sobre antecedentes familiares y estilo de vida. Además, en una submuestra de 1.129 participantes se midió la autofluorescencia conjuntival ultravioleta (CUVAF, por sus siglas en inglés).
Según explican los autores, la huella solar en la superficie del ojo permite estimar el tiempo de exposición a la luz exterior. Este parámetro actúa como un biomarcador "objetivo, rápido, no invasivo y útil" para valorar la influencia de la luz solar en la infancia y se considera una herramienta "fiable" en estrategias de prevención de problemas oculares.
La especialista en Oftalmología de la CUN, Miriam de la Puente, ha precisado que este biomarcador se relaciona "inversamente a la miopía", de modo que, cuanto mayor es esa huella, menor es la probabilidad de desarrollar el trastorno visual.
"El CUVAF nos puede ayudar a identificar el riesgo de desarrollar este problema de la vista en programas de cribado y a monitorizar si se cumplen las recomendaciones preventivas", ha asegurado.
Asimismo, resultados iniciales de otras investigaciones, presentadas como trabajos de fin de grado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, han confirmado que el CUVAF es un biomarcador vinculado también al estilo de vida, más allá de la miopía.
"Hemos detectado que hay personas con un CUVAF mayor que tienen menos índice de grasa y mejores valores en aspectos como las horas de sueño o la capacidad de memoria. Esto reafirma que toda la población debería apostar por las actividades al aire libre como prevención frente a diferentes enfermedades", ha concluido.