Solo el 20 por ciento de los pacientes en España considera que su medicación y el seguimiento clínico se ajustan realmente a su ritmo de vida cotidiano, una sensación especialmente acusada entre las mujeres. Además, más de la mitad de la ciudadanía afirma que no recibe información suficientemente clara y comprensible para poder gestionar de forma autónoma su propio cuidado.
Esta es una de las principales conclusiones de la encuesta “Percepción general de la población española sobre los retos de la humanización y el uso de la innovación y tecnología en salud”, elaborada por beBartlet con metodología Cluster17 y en colaboración con Johnson & Johnson.
En coherencia con estos datos, solo el 44 por ciento de las personas encuestadas siente que participa de manera activa en las decisiones que afectan a su salud. Durante la presentación del informe este miércoles en Madrid, Paula Echeverría, técnica de Incidencia Política y Defensa de Derechos en la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), ha lamentado que, con frecuencia, los pacientes perciben el tratamiento como una imposición del profesional sanitario y no como una estrategia consensuada.
“Tenemos que incorporar muchas variables que todavía no se incluyen en el tratamiento, como la situación laboral de la persona, su situación económica o su entorno de cuidados. Vemos muchas veces una brecha entre lo que se prescribe y su viabilidad, cuando la persona participa en su propia salud cambia la adherencia, pasamos de aceptar y cumplir un tratamiento a gestionarlo”, ha resaltado Echeverría.
En paralelo, otro de los resultados del estudio señala que el 70 por ciento de los pacientes se siente tratado con respeto y dignidad durante la atención sanitaria, mientras que el 80 por ciento declara sentirse seguro con la asistencia que recibe.
beBartlet ha difundido este trabajo con motivo del 40.º aniversario de la Ley General de Sanidad, como un ejercicio de análisis sobre la trayectoria del sistema sanitario y los desafíos actuales en la humanización de la atención.
“Cuatro décadas después analizamos la percepción de la sociedad española sobre la humanización del sistema sanitario con el fin de ofrecer un diagnóstico que permita aportar propuestas de mejora y avance en este ámbito”, ha señalado el director de Ciencia y Bienestar de beBartlet, Gabriel San Miguel.
Disposición de la ciudadanía a compartir sus datos de salud
El sondeo indica que el 55 por ciento de la población compartiría sus datos de salud sin dudarlo y un 33 por ciento lo haría siempre que se garantice el anonimato. En contraste, un 9 por ciento muestra reparos y un 3 por ciento rechaza cederlos en cualquier circunstancia, en un contexto de avance normativo hacia la creación del Espacio Nacional de Datos de Salud (ENDS).
“Estos datos demuestran que la gente está dispuesta a compartir sus datos, pero tenemos que darles seguridad y mostrarles los beneficios. Es fundamental contar con datos, sin datos no podemos generar ideas”, ha resaltado el médico y doctor por la Universidad de Barcelona, Boi Ruiz.
Por su parte, la representante de la POP, Paula Echeverría, ha subrayado que la cesión de datos depende de la confianza, la transparencia y la claridad en la información, así como de conocer qué datos se solicitan y con qué finalidad concreta.
“Tenemos que reforzar la confianza institucional, tiene que haber un retorno de valor, necesitamos mejorar los flujos y promover el valor de lo que puede llegar a la vida de la persona”, ha aseverado Echeverría.
Visión sobre la inteligencia artificial en la atención sanitaria
El documento también muestra que un 54 por ciento de la población valora de forma positiva el uso de la inteligencia artificial cuando está supervisada por profesionales, y un 14 por ciento asegura que esta tecnología le genera tranquilidad. La confianza en estas herramientas bajo supervisión médica es más elevada entre las personas de mayor edad (62%), mientras que los jóvenes de entre 18 y 34 años son quienes manifiestan más dudas.
Los resultados de la encuesta se emplearán como uno de los elementos de referencia para la evolución del modelo Afectivo Efectivo, una iniciativa promovida por Johnson & Johnson junto con Cátedras en Red desde hace más de una década, que actualmente se está revisando para integrar los nuevos retos y necesidades en materia de humanización de la atención sanitaria.