Solo uno de cada diez pacientes que podría usar el sistema personalizado de dosificación lo tiene disponible

Un estudio revela que menos del 10% de los pacientes que podrían beneficiarse de los sistemas personalizados de dosificación accede a este servicio en España.

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Menos del 10 por ciento de los pacientes que reúnen las condiciones para utilizar el sistema personalizado de dosificación (SPD) de medicamentos lo está empleando en la actualidad, pese a tratarse de un servicio cada vez más implantado en España y con una valoración muy positiva tanto de usuarios como de farmacéuticos, según se desprende de un informe del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

El presidente del Consejo, Jesús Aguilar, ha señalado este martes en rueda de prensa que los SPD, que permiten a los farmacéuticos ordenar y preparar la medicación de los pacientes, constituyen una “realidad consolidada” en el país y contribuyen a abordar “uno de los retos más importantes” del sistema sanitario, la falta de adherencia a los tratamientos. Sin embargo, ha advertido de que es necesario un respaldo institucional más decidido para asegurar que todas las personas que pueden obtener beneficios tengan acceso al servicio.

El trabajo “Los Sistemas Personalizados de Dosificación y Servicios de Adherencia en la farmacia comunitaria española”, elaborado por la consultora Hiris con la colaboración de la Sociedad Española de Atención a las Personas con Enfermedades Crónicas (SEAPEC), se apoya en una revisión de la literatura científica y en dos encuestas realizadas a 384 pacientes y cuidadores y a 475 farmacéuticos comunitarios.

El documento constata que todas las comunidades y ciudades autónomas, salvo Asturias y Melilla, han puesto en marcha iniciativas para reforzar la adherencia terapéutica y el uso seguro de los fármacos. Los SPD son el recurso más generalizado, disponible en todo el territorio excepto en Asturias y Melilla, mientras que los programas estructurados de adherencia solo están activos en siete comunidades autónomas.

En relación con los SPD, el estudio indica que el 81 por ciento de las farmacias consultadas ofrece este servicio y que el grado de satisfacción, tanto entre los usuarios como entre los propios farmacéuticos, ronda el 91 por ciento. Pese a ello, Aguilar ha recalcado que el apoyo que prestan las comunidades autónomas “es desigual”.

Por este motivo, ha insistido en que el “reto” consiste en superar las experiencias consolidadas de algunas regiones y lograr una “implantación plena, accesible, equitativa y sostenible” de los SPD en todo el territorio nacional.

Beneficios de los sistemas personalizados de dosificación

Los SPD facilitan que los pacientes sigan correctamente sus tratamientos y mejoren su cumplimiento. La mayoría de los usuarios encuestados son personas polimedicadas: el 47,6 por ciento consume entre cinco y 10 fármacos distintos, un 5,5 por ciento toma más de 10 y el 46,9 por ciento menos de cinco.

La principal motivación para que se les ofreciera o aceptaran incorporarse al programa de SPD es la comodidad (53,1%), seguida de la reducción de errores en la toma de la medicación (34,6%) y del hecho de tratarse de pacientes crónicos (34,1%) o polimedicados (20,8%).

El grado de satisfacción de pacientes y cuidadores con el SPD es muy elevado. Más del 90 por ciento de los participantes se declara bastante (47%) o totalmente satisfecho con la atención recibida por parte de su farmacéutico (44,5%). Entre los beneficios más señalados figuran un mayor conocimiento de la propia medicación (46,4%), menos confusión (45,1%) y una mejor capacidad para recordar que deben tomar sus fármacos (43,2%).

Quienes muestran menor satisfacción reclaman una coordinación más estrecha entre el farmacéutico y el profesional de Atención Primaria (19,8%), periodos más amplios del programa para reducir la frecuencia de las visitas a la farmacia (19%) y la posibilidad de comunicarse con sus médicos en cada recogida del SPD (17,2%).

En coherencia con estos resultados, el informe destaca que una mayoría amplia de pacientes y cuidadores recomendaría el uso de SPD a otras personas: casi el 80 por ciento otorga ocho puntos o más a la probabilidad de recomendarlo.

Además, tres de cada cuatro encuestados vería con buenos ojos que el farmacéutico pudiera consultar su historia clínica para mejorar la atención farmacéutica, mientras que solo el 12,5 por ciento se muestra contrario.

Barreras que frenan la expansión de los SPD

El estudio calcula que la media de pacientes que utilizan SPD por cada farmacia que lo ofrece es de 22,6, aunque esta cifra aumenta en aquellas comunidades donde existen convenios entre farmacias y administraciones públicas para su prestación.

Únicamente un 26,2 por ciento de las oficinas de farmacia encuestadas desarrolla el servicio a través de un convenio o concierto, lo que permite remunerar la actividad y garantizar la gratuidad para pacientes vulnerables. La mayoría de estos acuerdos se establece con el servicio autonómico o la consejería de salud (40%) o con entidades locales como ayuntamientos o diputaciones (44%).

Los farmacéuticos consultados identifican como principal obstáculo la falta de conocimiento sobre el SPD por parte de otros profesionales sanitarios (57%), ya que en casi la mitad de los casos es el propio farmacéutico quien propone este servicio, aunque la recomendación por parte de los médicos va en aumento (32,8%).

También señalan como barreras el coste que supone para la farmacia (50%), la carencia de recursos humanos suficientes (49%), la imposibilidad de acceder a las historias clínicas electrónicas (47%), el coste del servicio para los pacientes (43%) y la escasa información que estos tienen (39%).

Ante estas dificultades, el informe recoge varias buenas prácticas para impulsar la extensión de los SPD, como aumentar el conocimiento del servicio entre médicos y enfermeras, permitir que los facultativos de Atención Primaria puedan prescribirlo en la receta electrónica y desarrollar campañas institucionales específicas.

En paralelo, el Consejo General de Colegios Farmacéuticos reclama ampliar los convenios existentes, mejorar la remuneración a las farmacias, reforzar el papel del farmacéutico y coordinarse mejor con los servicios sociales para incorporar a más pacientes.

Respecto a la posibilidad de integrar los SPD en la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS), Jesús Aguilar ha recordado que se ha planteado “en multitud de ocasiones”, pero lo ve “muy complicado”, entre otros motivos por las diferencias entre comunidades autónomas en la firma de convenios.

El vicepresidente de SEAPEC, Juan Torres, ha resaltado la aportación de los farmacéuticos en la respuesta a la cronicidad y al envejecimiento de la población, un papel que considera “infrautilizada”.

En esta línea, ha instado al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas a establecer marcos que permitan extender prestaciones como los SPD. Desde la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), su presidenta, Carina Escobar, ha reclamado igualmente intensificar la divulgación de este servicio, ya que muchos pacientes aún lo desconocen.