Un análisis clínico revela importantes fallos de los relojes inteligentes al medir el sueño

Un estudio del Virgen Macarena advierte de las limitaciones de los relojes inteligentes para medir el sueño frente a la precisión de la polisomnografía.

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Un estudio muestra que los relojes inteligentes tiene limitaciones significativas a la hora de estimar el sueño OLYMPEA QUIRÓNSALUD

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Un trabajo desarrollado por especialistas de la Unidad de Sueño del Servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla concluye que los relojes inteligentes presentan limitaciones relevantes cuando intentan estimar el sueño. Los resultados se presentarán en formato póster durante la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES).

El congreso, que arranca el 5 de marzo en el Palacio de Congresos de Granada y reunirá a más de 300 profesionales, incluirá la exposición detallada de este estudio. La investigación ha comparado el registro del sueño en personas sanas mediante un smartwatch, en concreto el Samsung Galaxy Watch 4, frente al polisomnograma, prueba de referencia en las Unidades de Sueño para el diagnóstico de trastornos del sueño.

En la muestra, formada por 130 participantes (54,6% mujeres y 45,4% hombres) con una edad media de 33 años, se observaron diferencias "dentro de límites clínicamente aceptados" en las mediciones del reloj inteligente. Estas cifras indican una buena capacidad para diferenciar entre sueño y vigilia, con una sensibilidad elevada y una especificidad moderada en la detección del sueño.

Sin embargo, la identificación de las distintas fases de sueño "es menos acertada", han subrayado las autoras del estudio. El análisis mostró que el reloj adelanta varios minutos la hora de inicio del sueño, el comienzo del sueño estable y el despertar final. También infraestima la duración total del sueño y, de forma muy marcada, el tiempo de sueño profundo, con una diferencia superior a 45 minutos.

En sentido contrario, el dispositivo tiende a sobrevalorar ligeramente la eficiencia del sueño y el tiempo en fase REM y, de manera notable, el tiempo despierto tras conciliar el sueño (despertares intrasueño) y el tiempo en sueño ligero, en más de 37 minutos. "No podemos obsesionarnos con los datos que nos aportan" estos relojes, han insistido las investigadoras.

La importancia de interpretar bien los datos

En el ámbito de la divulgación, las especialistas alertan del exceso de confianza en estas tecnologías. "Socialmente, se le está dando mucha veracidad a los datos que ofrecen estos dispositivos, cuando aún muchos de ellos tienen sus limitaciones", ha señalado la neurofisióloga del Hospital Universitario Virgen Macarena, la doctora Alba Salazar, quien ha añadido que "es muy importante transmitir cómo funcionan estos dispositivos y sus limitaciones e informar a la población sobre esto para quitar la preocupación por lo que lean cada mañana en la pantalla de su reloj".

Pese a ello, la también integrante de la SES matiza que estos aparatos pueden ser útiles al ofrecer información "para comparar noches o épocas de un paciente y así tener, gracias a estos dispositivos, una visión global, aunque limitada, de los hábitos de sueño del individuo". Asimismo, reconoce que pueden existir versiones más recientes con mejores algoritmos de estimación, aunque "aún distan de la precisión de la polisomnografía".

Por último, Salazar recuerda que "lo importante" son las sensaciones subjetivas de descanso y remarca la necesidad de proteger el sueño, "uno de los pilares básicos de salud". Para ello, recomienda aplicar normas básicas de higiene del sueño, como mantener horarios regulares, reducir la exposición a pantallas al menos una hora antes de acostarse, seguir una rutina relajante previa, evitar las siestas largas y limitar el consumo de sustancias excitantes durante la tarde y las últimas horas del día.