Un análisis descarta vínculo entre radiofrecuencia y dolencias habituales

Un informe del CCARS, basado en revisiones de la OMS, no halla relación consistente entre radiofrecuencia y dolor de cabeza, insomnio o malestar general.

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La exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF) no muestra una relación consistente con el riesgo de sufrir dolor de cabeza, insomnio o malestar general, de acuerdo con un nuevo informe de síntesis elaborado por el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS).

El trabajo se basa en revisiones sistemáticas solicitadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los posibles efectos en la salud de la radiofrecuencia generada por dispositivos como los teléfonos móviles y por infraestructuras como las estaciones base.

En su parte observacional, el informe analiza la exposición prolongada en condiciones reales a partir de datos de más de 486.000 personas en Europa. Se estudian situaciones de contacto crónico o repetido con estos campos, como el uso habitual del teléfono móvil, que implica exposición en la cabeza, o la proximidad a antenas de telefonía y redes WIFI, asociada a una exposición de cuerpo entero.

Tras examinar 13 artículos científicos, los especialistas concluyen que no existe asociación entre el uso del móvil y un incremento del riesgo de padecer tinnitus (pitidos en los oídos) o migrañas. Tampoco se detecta un patrón que vincule una mayor dosis de exposición con un aumento de la frecuencia o intensidad de los síntomas.

En la misma línea, no se han hallado efectos consistentes sobre la calidad del sueño ni sobre escalas de malestar general relacionados con la presencia de antenas ambientales.

El documento incorpora además una revisión de estudios experimentales que indica que ni la población general ni las personas que se identifican con electrosensibilidad (EHS) son capaces de reconocer si están realmente expuestas a una fuente de radiofrecuencia.

En experimentos en los que se comparaba una exposición real con otra simulada, sin que los participantes supieran cuál era cada una, la capacidad de acierto no superó el nivel esperado por azar. Este resultado apunta a que los síntomas que algunas personas refieren en situaciones no controladas podrían estar influidos por expectativas previas o por el denominado efecto nocebo, más que por un impacto físico directo de las ondas sobre el organismo.

Despeja dudas sobre la seguridad

El CCARS sostiene que este informe representa la mejor síntesis de la evidencia disponible hasta el momento y que se ha elaborado siguiendo estándares internacionales de máxima transparencia y rigor.

Aunque los autores admiten que siempre persisten ciertas incertidumbres, como la dificultad de cuantificar con precisión la exposición en la vida cotidiana, recalcan que la solidez de la conclusión de ausencia de efectos adversos en los análisis principales es de grado moderado a alto.

En consecuencia, subrayan que esta revisión ofrece una base firme para informar a la ciudadanía y a las autoridades sanitarias, contribuyendo a despejar dudas sobre la seguridad de las tecnologías de comunicación inalámbrica en los niveles de exposición habituales.