Un grupo internacional de especialistas, en el que participan el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa y el área de enfermedades hepáticas y digestivas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBEREHD), ha instado a intensificar el desarrollo de herramientas de diagnóstico precoz y de biomarcadores de respuesta a los tratamientos para el cáncer de vías biliares. Estas propuestas se enmarcan entre las principales líneas de actuación recogidas en el tercer Consenso Internacional sobre esta patología.
Este tumor constituye el segundo cáncer primario de hígado con mayor incidencia en el mundo. Aunque todavía se clasifica como una neoplasia poco habitual, su número de diagnósticos está aumentando, en parte por el incremento de los factores de riesgo y por una capacidad diagnóstica más precisa. En la última década se han producido avances relevantes en su comprensión y se han incorporado nuevas opciones terapéuticas, pero continúa siendo un cáncer de gran agresividad, con una supervivencia reducida tras la detección.
El documento de consenso, difundido en “Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology”, presenta un análisis amplio y crítico del conocimiento disponible sobre esta enfermedad, integra los progresos más recientes, aborda los aspectos básicos, traslacionales y clínicos, y marca las futuras líneas de investigación prioritarias.
Entre sus aportaciones, el texto formula una recomendación específica para unificar la clasificación anatómica, histológica y molecular de estos tumores, una medida que puede repercutir de forma significativa en los tratamientos actuales y venideros, así como en la evaluación del cáncer de vías biliares en los comités multidisciplinares.
En cuanto a las necesidades de investigación, el consenso subraya la importancia de profundizar en la modulación del microambiente tumoral y de aclarar mejor el papel de las terapias locales y su combinación con las sistémicas.
Las propuestas de este panel internacional se han elaborado con la colaboración de 147 líderes de opinión de 35 países de Europa, Norteamérica, Latinoamérica, Asia, África y Oceanía, lo que refleja la dimensión global del problema y el sólido acuerdo científico alcanzado.
Los doctores Jesús Bañales y Pedro Rodrigues, coordinadores del trabajo, han señalado el “importante reto en términos de desarrollo y coordinación” que ha supuesto poner en marcha este consenso, tanto por el elevado número de expertos y asociaciones de pacientes implicados como por la diversidad de cuestiones científicas y clínicas analizadas.
Pese a la complejidad del proceso, han remarcado que el proyecto representa un ejemplo paradigmático de cooperación internacional dirigida a aclarar los puntos clave de la enfermedad y a fijar las prioridades futuras en formación, investigación y abordaje terapéutico.