Un trabajo impulsado por la Universidad de Glasgow (Reino Unido) subraya la necesidad de implantar estrategias de diagnóstico temprano de insuficiencia cardíaca en personas con diabetes. Para ello, pone el foco en la utilidad del análisis de sangre NT-proBNP, con el fin de iniciar el tratamiento cuanto antes y reducir el riesgo de complicaciones.
El ensayo 'TARTAN-HF', presentado en la Conferencia del Colegio Americano de Cardiología (ACC, por sus siglas en inglés), celebrada en Nueva Orleans (Estados Unidos), incluyó a más de 700 pacientes con diabetes y otro factor de riesgo de insuficiencia cardíaca. Los participantes fueron asignados al azar a un grupo sometido a pruebas de cribado de esta enfermedad o a otro que continuó con la atención habitual.
Mediante un análisis de sangre y una ecocardiografía, el equipo investigador comprobó que uno de cada cuatro participantes presentaba una insuficiencia cardíaca que no había sido diagnosticada previamente, lo que pone de manifiesto la conveniencia de incorporar este tipo de pruebas de forma sistemática.
“Sabemos que muchos de los síntomas y signos de insuficiencia cardíaca no son específicos y pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo. La estrategia empleada en nuestro ensayo es sencilla y fácil de implementar en la práctica clínica”, ha señalado el profesor clínico titular de la Facultad de Salud Cardiovascular y Metabólica de la Universidad de Glasgow Kieran Docherty.
Síntomas difíciles de identificar y beneficios del cribado
Entre los participantes diagnosticados de insuficiencia cardíaca, la gran mayoría presentaba fracción de eyección conservada, una forma de la enfermedad complicada de reconocer sin pruebas dirigidas. Además, estos pacientes tuvieron más probabilidades de iniciar tratamiento con un inhibidor de SGLT2 tras el cribado, un grupo de fármacos con beneficios demostrados en insuficiencia cardíaca. En el grupo asignado al cribado, el uso de estos medicamentos pasó del 24 por ciento al inicio del estudio al 39 por ciento a los seis meses.
Los pacientes sometidos a cribado presentaron una menor probabilidad (3,1%) de ingreso hospitalario por insuficiencia cardíaca o de fallecimiento durante el periodo de seguimiento del ensayo, frente al 6,8% observado en el grupo control. Esto se traduce en una reducción del 55 por ciento en el riesgo de estos eventos.
“Los resultados de 'TARTAN-HF' demuestran que la detección precoz de la insuficiencia cardíaca podría beneficiar significativamente a las personas con diabetes. Además, identificar la insuficiencia cardíaca de forma temprana permite a los médicos tratar eficazmente a los pacientes con los fármacos adecuados”, ha recalcado el profesor Mark Petrie, que codirigió el ensayo junto a Docherty.
En su opinión, los próximos estudios deberían incluir un número mayor de participantes, procedentes de diversas regiones y países, para consolidar la evidencia sobre la eficacia del cribado de insuficiencia cardíaca. También ha indicado que otras estrategias de detección podrían servir para descubrir distintas patologías cardiovasculares no diagnosticadas, como la fibrilación auricular o la estenosis aórtica.
La investigación ha contado con el apoyo de AstraZeneca, Roche Diagnostics, Us2.ai, NHS Greater Glasgow & Clyde y NHS Lanarkshire. “El retraso en el diagnóstico y el tratamiento de la insuficiencia cardíaca en personas con diabetes tipo 2 contribuye a un peor pronóstico a largo plazo”, ha afirmado el director médico de AstraZeneca Reino Unido, Edward Piper.