Un equipo del CNIO da un paso clave para prever qué lesiones de mama acabarán siendo cáncer

Un equipo del CNIO identifica una firma genética que permite anticipar qué lesiones precancerosas de mama acabarán transformándose en cáncer invasivo.

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Imagen de la investigadora Eva González. C.ESPOSITO/CNIO

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Un hallazgo del Grupo de Transformación y Metástasis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), difundido en la revista “Nature Communications”, abre una nueva etapa en la detección de qué lesiones precancerosas de mama terminarán transformándose en tumores.

El estudio, liderado por la investigadora Eva González, se ha centrado en la función de la proteína RANK. El papel de esta molécula en el origen de los tumores de mama fue descrito por la propia González en 2010 en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), donde continúa desarrollando una línea de investigación clínica.

En la glándula mamaria coexisten dos grandes tipos celulares: las células luminales, responsables de la producción de leche, y las células basales, de carácter contráctil, que facilitan su expulsión. Diversos trabajos apuntaban a que los tumores de mama procedían únicamente de una subpoblación concreta de células luminales, conocidas como progenitoras luminales.

Sin embargo, la investigación que ahora ve la luz, con Jaime Redondo como primer firmante, demuestra que los tumores también pueden originarse a partir de otro tipo celular, al que los autores han denominado células infieles, derivadas de las células basales.

Los resultados muestran que la expresión de la proteína RANK en las células basales provoca que estas pierdan su identidad original y se transformen en células nuevas que no encajan claramente en la categoría basal ni en la luminal. Se trata de células híbridas, con rasgos de ambos tipos, a las que el equipo se refiere como células infieles.

De acuerdo con este trabajo, en esas células infieles se iniciarían todos los subtipos de tumores de mama, tanto los luminales, que expresan receptores hormonales (+), como los triples negativos, que carecen de ellos (-).

“Lo que sabemos ahora es que las células basales de la mama pueden dar lugar a todos los tipos de tumores. Podríamos decir que la identidad definida de las células protege de la aparición tumoral. Sin embargo, cuando las células pierden su identidad inicial y se convierten en esas células híbridas o infieles, provengan de dónde provengan, es cuando dan lugar a la aparición del cáncer”, ha explicado González.

Firma genética para anticipar qué lesiones progresarán a cáncer

El grupo ha diseñado una firma genética capaz de detectar, en el origen de las lesiones precancerosas, la presencia de estas células infieles, lo que permite señalar cuáles evolucionarán hacia tumores invasivos. Tras definir esta firma en modelos murinos, el equipo de Eva González la ha validado en una cohorte de lesiones precancerosas mamarias humanas y ha comprobado que identifica aquellas que sí progresarán a cáncer.

“Un diagnóstico frecuente en mama es el del carcinoma ductal 'in situ', que es una lesión considerada precancerosa de la que hasta ahora no podía saberse si iba o no a evolucionar hacia un cáncer”, señala González. “Como eso hasta el momento no podía saberse, se trata a todas las mujeres a las que se les diagnostica esas lesiones como si ya fuera un cáncer. Es decir, se está sobretratando a un número muy alto de mujeres”, ha añadido.

El número de diagnósticos de estas lesiones precancerosas se ha incrementado con los programas de cribado poblacional y el perfeccionamiento de las técnicas de imagen. En la actualidad, suponen alrededor del 20 por ciento de todos los diagnósticos de cáncer de mama, aunque en realidad no son tumores invasivos. Solo un 30 por ciento de estas lesiones acabará convirtiéndose en cáncer, pero la incapacidad para distinguir cuáles son las que progresarán ha llevado a tratar a la mayoría como si fueran cáncer.

La firma genética identificada por el equipo de Eva González podría servir para reconocer las lesiones precancerosas que evolucionarán hacia tumores invasivos, es decir, hacia cáncer de mama: “Ahora hay que confirmar la firma con una cohorte independiente, y refinarla para poder utilizarse en la clínica para identificar las lesiones que sí se convertirán en cáncer invasivo”, ha finalizado González.