Un especialista alerta de fallos en el cribado y abordaje de la hepatitis Delta

Un hepatólogo de referencia alerta de retrasos en el cribado y acceso a tratamiento de la hepatitis Delta pese a disponer ya de terapias eficaces.

3 minutos

Publicado

3 minutos

El director de la División de Gastroenterología y Hepatología de la Fondazione IRCCS Ca' Granda Ospedale Maggiore Policlinico de Milán (Italia), Pietro Lampertico, ha advertido de que, pese a los avances en la prevención de la hepatitis Delta (VHD), una parte importante de los pacientes con HBsAg positivo (antígeno de superficie de la hepatitis B) todavía no se somete al cribado específico para VHD. Al mismo tiempo, un grupo relevante de personas con hepatitis D crónica (CHD) continúa sin recibir tratamiento, a pesar de que ya existen opciones terapéuticas eficaces y con un buen perfil de seguridad.

Estas consideraciones las ha expuesto Lampertico durante el 1º Congreso de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, una cita que ha reunido a hepatólogos de dentro y fuera de España para revisar los progresos más destacados en el ámbito de las enfermedades hepáticas.

En su intervención, el especialista ha puesto el foco en que, desde que la Unión Europea autorizó en 2020 el primer fármaco anti-HDV, BLV, se han puesto en marcha numerosos trabajos de investigación dirigidos a esclarecer los complejos procesos implicados en la replicación del virus, su patogénesis y los desenlaces clínicos asociados.

“Además, también se han realizado nuevos estudios epidemiológicos. Al mismo tiempo, nuevas farmacéuticas han pasado del campo del virus de la hepatitis B (VHB) al del VHD, desarrollando nuevas estrategias antivirales diferentes a las actuales”, ha apuntado.

Lampertico ha incidido en que, pese a los esfuerzos para disminuir la carga de la hepatitis Delta, el diagnóstico continúa produciéndose con frecuencia de forma tardía. A su juicio, esto ocurre porque el cribado universal del VHD en personas con HBsAg positivo no se ha instaurado de manera homogénea en todos los centros y, además, una parte de los pacientes antiHDV positivos no llega a ser evaluada mediante HDV RNA.

“El enlace con la atención médica a veces es difícil y el conocimiento actual sobre el VHD entre los médicos que trabajan en centros no académicos de referencia terciarios sigue siendo limitado”, ha manifestado.

El hepatólogo ha recordado igualmente que existen datos que muestran que la progresión de la CHD en personas con VIH positivo es más acelerada que en aquellas con VIH negativo. “Este es un argumento sólido a favor de realizar el cribado para el VHD a todos los pacientes VHB/VIH positivos y tratarlos a todos con el único fármaco disponible, BLV. De hecho, tres estudios han demostrado recientemente la eficacia y seguridad de la monoterapia con BLV en esta población. Además, todos los pacientes VHB/VHD/VIH positivos deberían ser tratados con una terapia anti VIH que incluya fármacos anti VHB (TAF o TDF)”, ha argumentado.

Respecto a las estrategias nacionales frente a la hepatitis Delta, Lampertico ha detallado que la mayoría de países están desplegando programas de cribado para el virus de la hepatitis B, así como circuitos de detección para el virus de la hepatitis D, apoyados en la denominada prueba de doble reflexiva.

“Así como la disponibilidad/aprobación de fármacos anti virus hepatitis D, programas de tratamiento para todos los pacientes, seguimiento de todos los pacientes en o fuera de terapia. Cuando sea posible, los pacientes con virus hepatitis D deberían ser gestionados por centros expertos o al menos gestionados por centros periféricos bien conectados con centros expertos”, ha explicado.

Vacunación frente al VHB y cribados, ejes básicos

En el capítulo preventivo, el experto ha recalcado que la vacunación frente al VHB debe situarse como prioridad principal. En cuanto a la identificación de casos, considera imprescindible el cribado universal del VHD en personas con VHB, junto con la aplicación de pruebas de doble reflexiva para no dejar sin diagnosticar a los pacientes.

“Sin embargo, los medicamentos deben estar disponibles para todos los pacientes con CHD sin restricciones basadas en el historial de tratamiento previo y/o la gravedad de la enfermedad”, ha añadido.

“En términos de tratamiento, todos los pacientes con CHD deberían recibir actualmente monoterapia con BLV 2 mg, el único fármaco aprobado, con el objetivo de prevenir la progresión a cirrosis, carcinoma hepatocelular (HCC) y descompensación hepática. No obstante, en el futuro estarán disponibles nuevas estrategias terapéuticas que no solo permitirán suprimir completamente la replicación del VHD, sino que también podrían lograr la curación en una proporción significativa de pacientes”, ha finalizado.