El director del Banco de Sangre y Tejidos de Cantabria, José Luis Arroyo, insiste en que las transfusiones de sangre han dejado de ser decisiones automáticas para convertirse en un procedimiento clínico “cada vez más individualizado”.
Arroyo ha intervenido en la Reunión Nacional de Conclusiones de ASH 2025, organizada por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), donde distintos expertos han revisado los resultados más destacados del congreso anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) con la intención de trasladar a la práctica clínica española las principales innovaciones internacionales en la especialidad.
Según los datos expuestos en ASH 2025, se consolida un cambio asistencial que, en opinión de Arroyo, ya es palpable en los hospitales: la medicina transfusional se orienta hacia un abordaje más personalizado. La cuestión clave que guía esta transición es, resume, “¿Este paciente necesita realmente una transfusión?”. Esta reflexión devuelve al primer plano el Patient Blood Management (PBM). “No se trata únicamente de ahorrar recursos, sino de optimizar la sangre del propio paciente, minimizar el sangrado y mejorar la tolerancia a la anemia”, indica.
El especialista resalta dos hallazgos con posible aplicación inmediata. En primer lugar, la evidencia sobre la seguridad del hierro intravenoso incluso en infecciones 2 bacterianas agudas, un aspecto de especial importancia en pacientes frágiles o con anemia severa, y que además “favorece la recuperación de la hemoglobina y la supervivencia”. En segundo término, el aval a medidas que disminuyen la exposición transfusional en cirugía mayor, como el “uso sistemático del ácido tranexámico en intervenciones cardiológicas, que reduce la necesidad de transfusión sin incrementar el riesgo trombótico”.
Junto a estas estrategias, Arroyo destaca el progreso paralelo entre recursos tradicionales y desarrollos emergentes, desde el renovado interés por la sangre total en hemorragias masivas hasta las nuevas aproximaciones para producir plaquetas a partir de células madre o mediante edición genética. “La transfusión del futuro será más personalizada, precoz y centrada en el paciente, con servicios de transfusión que evolucionan de simples proveedores a auténticos socios clínicos”, resume.
Al mismo tiempo, advierte de que “incluso transfundiendo correctamente, se puede causar daño”, sobre todo en personas con necesidad de transfusiones crónicas, donde resulta clave aplicar estrategias combinadas que incorporen técnicas de biología molecular junto a las pruebas serológicas clásicas. Estas herramientas permiten evitar complicaciones como la aloinmunización (proceso por el que una persona desarrolla anticuerpos frente a antígenos de otro individuo) o el síndrome de hiperhemólisis (complicación grave, pero poco frecuente, en la que se produce una destrucción acelerada de glóbulos rojos tras una transfusión, de forma que el paciente acaba con una hemoglobina más baja que antes de transfundirse).
Enfermedad de células falciformes y control de sus complicaciones
En el ámbito de la eritropatología, Miguel Gómez, del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), ha destacado la creciente presencia de la enfermedad de células falciformes en ASH 2025 y el interés por perfeccionar su manejo clínico. “Quiero resaltar la gran presencia en el programa científico de cuestiones relativas al manejo de sus complicaciones y del tratamiento con hidroxiurea, un medicamento que actúa reduciendo la producción de algunas células sanguíneas en la médula ósea y, en determinados contextos, mejora el funcionamiento de los glóbulos rojos”, explica.
Seguimiento biológico y riesgos en talasemia
En relación con la talasemia, un trastorno genético que altera la síntesis de hemoglobina y provoca anemia crónica, Gómez ha puesto el foco en avances centrados tanto en el seguimiento biológico como en la evaluación de riesgos a largo plazo. “Se presentaron datos relativos a marcadores de eritropoyesis ineficaz (alteración en la que la médula ósea no es capaz de producir glóbulos rojos maduros) en distintas modalidades de tratamiento, así como datos sobre riesgo trombótico y complicaciones vasculares a largo plazo”, ha detallado.
Asimismo, el hematólogo ha señalado novedades en el metabolismo del hierro con impacto directo en la práctica diaria, entre ellas “la posibilidad de indicar más frecuentemente desferasirox, un medicamento que se utiliza para eliminar el exceso de hierro del organismo”.
Neoplasias hematológicas germinales y diagnóstico avanzado
ASH 2025 también ha reservado un espacio destacado a las neoplasias hematológicas con predisposición germinal y a la hematopoyesis clonal, áreas que están 3 transformando el diagnóstico y la estratificación del riesgo en Hematología. Julia Montoro, del Hospital Universitario Vall d'Hebron (Barcelona), ha subrayado la capacidad de la secuenciación del genoma completo para aumentar el rendimiento diagnóstico en síndromes de fallo medular e identificar nuevas variantes patogénicas, aunque con un coste superior al de las técnicas convencionales.
Montoro ha abordado igualmente el desafío de las neoplasias hematológicas originadas a partir de células del donante tras un trasplante de médula ósea, un fenómeno poco frecuente pero de gran repercusión clínica, remarcando que “la principal causa” son “variantes de predisposición germinal presentes en las células progenitoras hematopoyéticas del donante”, lo que obliga a replantear los criterios de selección y seguridad de los donantes.