Un estudio avala la ecografía como herramienta clave en el diagnóstico de la fascitis plantar

Un estudio en hombres con fascitis plantar confirma que la ecografía mide el daño en la fascia y ayuda a personalizar el tratamiento precoz.

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Un estudio refuerza el valor de la ecografía para mejorar el diagnóstico de la fascitis plantar CONSEJO GENERAL DE PODOLOGÍA DE ESPAÑA

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Un trabajo llevado a cabo por Rubén Montes, Ramón Mahillo y José Manuel Castillo respalda el papel de la ecografía como prueba fundamental para afinar el diagnóstico de la fascitis plantar y ajustar mejor el tratamiento a cada paciente, al identificar factores que incrementan el daño en hombres con esta patología.

La investigación, difundida en la “Revista Española de Podología” del Consejo General de Podología de España, ha detectado diversas circunstancias clínicas y funcionales asociadas al engrosamiento de la fascia plantar en varones con fascitis plantar, una de las causas más habituales de dolor en el talón. Con ello, el estudio suma nuevas evidencias sobre la evolución de esta enfermedad.

De acuerdo con esta corporación, en torno al 10 por ciento de la población sufrirá fascitis plantar en algún momento de su vida, una frecuencia que aumenta con la edad y se concentra sobre todo entre los 40 y los 60 años. En la práctica clínica, la mayoría de los especialistas se inclina por comenzar con un abordaje conservador, eficaz en entre el 70 y el 80 por ciento de los pacientes.

En este trabajo se analizaron, mediante ecografía, 44 hombres con fascitis plantar, relacionando el grosor de la fascia con variables clínicas, funcionales, antropométricas y de actividad física. Los datos obtenidos reflejan un grosor medio de 5,97 milímetros, muy por encima del punto de corte de cuatro milímetros ampliamente aceptado en la literatura científica como referencia ecográfica para diagnosticar fasciopatía plantar.

A partir de estos resultados, los autores sostienen que el grosor de la fascia permite objetivar el estado estructural del tejido más allá de la intensidad del dolor referido por el paciente. “Este estudio demuestra que el grosor de la fascia plantar en hombres se asocia no solo con el dolor, sino también con la función del pie, la duración de la enfermedad, el antecedente de tratamiento previo y el nivel de actividad física”, ha explicado Montes, autor principal del trabajo.

A mayor deterioro funcional, mayor engrosamiento de la fascia plantar

Los investigadores constataron que los pacientes con peor función del pie, valorada mediante el índice “Foot Function Index (FFI)”, presentaban un engrosamiento fascial más acusado, lo que apunta a una progresión estructural paralela al deterioro funcional. “A mayor deterioro funcional del pie, mayor es el engrosamiento de la fascia plantar, lo que refleja una progresión estructural de la enfermedad”, ha añadido Montes.

“El impacto repetido asociado a la actividad física se relaciona con un mayor grosor fascial”, ha continuado, señalando además que “este engrosamiento puede interpretarse como una adaptación mecánica, pero cuando se acompaña de dolor y disfunción, probablemente refleja un proceso patológico por sobrecarga”.

Asimismo, el estudio observó que los pacientes que no habían recibido tratamiento previo mostraban un grosor fascial más elevado. “Este hallazgo sugiere que la ausencia de tratamiento puede favorecer cambios estructurales más marcados en la fascia plantar, apoyando la importancia del diagnóstico y la intervención precoz”, ha subrayado.

“Cuanto antes se evalúa y se actúa, mejores resultados se pueden obtener”, ha manifestado Castillo, quien ha agregado que “el grosor fascial es un indicador útil para monitorizar la evolución”. A su vez, Montes ha resaltado que “la ecografía es una herramienta clave para confirmar el diagnóstico, cuantificar el grosor de la fascia plantar y ayudar a personalizar el tratamiento”.

Por último, el autor principal ha recordado que “dolor persistente en el talón, especialmente con los primeros pasos del día, dolor a la palpación del talón o limitación de la actividad diaria son síntomas que deben motivar una valoración podológica”.