Un estudio avala que el tratamiento endovascular puede aliviar y hasta curar el síndrome postrombótico

Un estudio en The New England Journal of Medicine respalda la recanalización endovascular con stent como opción eficaz para tratar el síndrome postrombótico.

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Imagen de recurso de una persona con trombosis venosa profunda. QUIRÓNSALUD

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Un trabajo difundido en la revista “The New England Journal of Medicine” concluye que la angioplastia con “stent” aplicada sobre las venas iliacas dañadas tras una trombosis venosa profunda (TVP) logra mejorar de forma notable la calidad de vida de los pacientes e, incluso, llegar a curar el síndrome postrombótico.

La Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI) detalla que el síndrome postrombótico (SPT) constituye la complicación crónica más frecuente después de una TVP. A veces el coágulo desaparece sin secuelas, pero en muchos casos las venas quedan lesionadas, se estrechan o se obstruyen, dificultando el retorno venoso de las piernas y favoreciendo la acumulación de sangre.

Los cálculos actuales indican que cerca de la mitad de las personas con TVP en venas iliacas o femorales comunes desarrollan con el tiempo un SPT. Este cuadro puede manifestarse meses o años después del episodio inicial y cursar desde una ligera hinchazón vespertina hasta síntomas graves como dolor crónico incapacitante, edema persistente de difícil control o úlceras en las extremidades inferiores de lenta cicatrización.

La investigación confirma que el abordaje endovascular reduce los síntomas y, en un número significativo de casos, llega a resolver por completo el síndrome postrombótico. Los datos se presentaron por primera vez en el último Congreso de la Sociedad Americana de Radiología Intervencionista, celebrado en Toronto (Canadá) entre el 11 y el 15 de abril.

El ensayo comparó la terapia convencional —basada en anticoagulantes y medias de compresión— con una estrategia que combina la anticoagulación habitual y la reconstrucción endovascular de las venas previamente dañadas u obstruidas por una TVP.

Los resultados favorables obtenidos con esta segunda alternativa otorgan un nivel de evidencia científica 1-A a la recanalización mediante “stent” de venas iliacas o de la vena cava inferior con obstrucción crónica, responsables de síndromes postrombóticos graves.

“Este estudio supone sin duda una revolución para el tratamiento de los pacientes que de forma cónica padecen un síndrome postrombótico (SPT) a los que hasta ahora no se les daba ninguna solución efectiva más allá de paliar los síntomas. Estos pacientes ahora podrán ser tratados de manera endovascular mejorando su calidad de vida, resolviendo su cuadro de dolor crónico y devolviendo a los pacientes a una vida laboral y social activa”, ha señalado José Urbano, miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI).

En qué consiste la recanalización con stent

Según Urbano, la recanalización con “stent” es un tratamiento “delicado” que se realiza a través de una punción en la piel, sin realizar ninguna incisión al paciente, que está bajo anestesia general y con medicación anticoagulante intravenosa.

“Guiándonos por rayox X vamos introduciendo un catéter a través de la zona obstruida de la vena iliaca. Una vez que hemos atravesado la obstrucción, a través de ese catéter introducimos diferentes herramientas que aspiran el trombo, dilatan la vena obstruida y finalmente permiten su reconstrucción mediante el empleo de stents específicos para este territorio”, explica.

Como añade el experto, se trata de un tratamiento que algunos servicios de radiología vascular e intervencionista ya realizaban de manera regular durante los últimos años, pero que, como reconoce, hasta ahora era considerado “experimental” por la mayoría de los especialistas.

El nuevo nivel de evidencia científica conseguido por el estudio presentado en Toronto, según el portavoz de la SERVEI, elimina esa etiqueta de “experimental” y refuerza los resultados que ya se observaban en la práctica clínica: la mejoría sintomática de los pacientes y, en numerosos casos, la curación del SPT. “El paciente retoma su actividad laboral, deportiva y social e, Indirectamente, también suele haber una mejoría sicológica en los pacientes tratados”, añade.