Un estudio vincula comer pescado y verduras con mayor bienestar emocional en la infancia

Un estudio del INEF-UPM asocia comer verduras y pescado con menor riesgo de bajo bienestar emocional en niños de 8 a 12 años.

3 minutos

Publicado

3 minutos

El consumo habitual de verduras y pescado se relaciona de manera independiente con una menor probabilidad de presentar bajo bienestar emocional en niños de entre 8 y 12 años, según un trabajo desarrollado por investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid (INEF-UPM).

Los especialistas subrayan que las frutas y verduras proporcionan nutrientes esenciales para un crecimiento y un desarrollo físico y mental adecuados, mientras que el pescado resulta clave para el correcto funcionamiento del cerebro y contribuye al fortalecimiento de huesos y músculos. Con esta base, el estudio se propuso evaluar hasta qué punto estos alimentos pueden influir en la salud mental de los menores.

“El objetivo principal fue analizar si dos hábitos dietéticos sencillos y fácilmente comunicables, consumir verduras al menos dos veces al día y pescado dos o tres veces por semana, se asocian con un menor riesgo de baja calidad de vida relacionada con la salud en escolares”, ha explicado la investigadora Alicia Portals-Riomao, una de las autoras del trabajo.

La investigación, difundida en la revista ‘Children’, respaldó los beneficios de estos patrones de alimentación en población infantil tras recopilar información de 771 escolares de la Comunidad de Madrid durante los cursos 2020-2021, 2021-2022 y 2022-2023, sumando un total de 1.127 observaciones. Así, el equipo pudo seguir la evolución de la salud de los niños tras la pandemia e incorporar de forma conjunta condicionantes sociales, conductuales y ambientales.

Como objetivos secundarios, los autores evaluaron el impacto combinado de ambos hábitos dietéticos, su independencia respecto a variables como la práctica de actividad física, el tiempo de exposición a pantallas o la situación socioeconómica, y la solidez de los hallazgos al considerar la calidad global de la dieta y diferentes enfoques estadísticos.

“Los niños que consumían verduras al menos dos veces al día o pescado dos o tres veces por semana presentaron menor riesgo de baja calidad de vida relacionada con la salud”, ha destacado el profesor titular del Departamento de Salud y Rendimiento Humano Augusto G. Zapico, investigador principal del estudio.

No obstante, Zapico ha aclarado que el efecto conjunto del consumo de ambos alimentos, pese a ser beneficioso, no resultó “estrictamente aditivo”, lo que apunta a la existencia de múltiples determinantes implicados en el bienestar emocional de la infancia.

Efecto del ejercicio y del uso de pantallas

El trabajo también puso de manifiesto el papel protector de la práctica regular de actividad física sobre el bienestar, mientras que un mayor tiempo frente a pantallas se vinculó con una peor percepción del mismo.

Los investigadores destacan la utilidad de esta evidencia para orientar programas de salud pública, iniciativas educativas y estrategias de fomento de estilos de vida saludables en la población infantil, tanto en el colegio como en el hogar. Aun así, insisten en que los resultados deben entenderse como asociaciones promedio a nivel poblacional y que es preciso seguir investigando para poder establecer relaciones causales.

Este estudio se integra en el proyecto ASOMAD (Actividad Física, Sedentarismo y Obesidad en la ciudad de Madrid), una investigación longitudinal que analiza distintas dimensiones de la salud infantil —alimentación, actividad física, bienestar emocional y factores socioeconómicos— en el contexto posterior a la pandemia de Covid-19.

En el proyecto participan la Red Exernet de ejercicio físico y salud; el Área de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición del Centro de Investigación Biomédica en Red del Instituto de Salud Carlos III (CIBEROBN-ISCIII) y el Ayuntamiento de Madrid a través del Área Delegada de Deportes.