Un estudio vincula el ayuno intermitente con una mejor regulación hormonal en mujeres con síndrome de ovario poliquístico

Un estudio en mujeres con síndrome de ovario poliquístico relaciona el ayuno intermitente con menor testosterona activa y mejor control del riesgo de diabetes.

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El ayuno intermitente podría ayudar a equilibrar las hormonas en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), de acuerdo con una investigación dirigida por especialistas de la Universidad de Illionis en Chicago (UIC, Estados Unidos).

El síndrome de ovario poliquístico se asocia a una producción elevada de andrógenos, sobre todo testosterona, y puede manifestarse con reglas irregulares, quistes en los ovarios, aumento de peso, acné, hirsutismo facial e incluso problemas de fertilidad.

El abordaje terapéutico más habitual son los anticonceptivos hormonales, aunque estos fármacos pueden ocasionar efectos adversos relacionados con el estado de ánimo, la libido y el metabolismo, además de incrementar el riesgo de accidente cerebrovascular en determinados casos.

Ante este panorama, el trabajo de la UIC, publicado en “Nature Medicine”, se centró en evaluar una alternativa no farmacológica para disminuir la testosterona: la reducción de peso corporal. “Si una mujer pierde alrededor del cinco por ciento de su peso corporal, puede ayudar a reducir los niveles de testosterona y evitar cualquier tipo de tratamiento farmacológico”, ha señalado la profesora de Nutrición de la UIC Krista Varady, responsable del estudio.

En la investigación participaron 76 mujeres premenopáusicas con síndrome de ovario poliquístico, a las que se siguió durante seis meses para comparar tres estrategias: una pauta de ayuno intermitente con ventana de alimentación restringida entre las 13:00 y las 19:00 horas; una dieta basada en el recuento de calorías con una reducción energética del 25 por ciento; y un grupo control sin modificaciones en la alimentación habitual.

Los datos mostraron que ambos enfoques dietéticos recortaron la ingesta aproximada de las participantes en unas 200 calorías al día, lo que se tradujo en una pérdida media de peso cercana a 4,5 kilogramos al cabo de los seis meses. Paralelamente, se observaron descensos en las concentraciones de testosterona en las mujeres que siguieron estas pautas.

No obstante, únicamente el patrón de alimentación con restricción horaria logró disminuir el índice de andrógenos libres, es decir, la relación entre la testosterona y la proteína que la transporta en la sangre, un parámetro que refleja cuánta testosterona activa alcanza los tejidos del organismo. Este grupo también experimentó una mejoría en los niveles de HbA1c, marcador utilizado para estimar el riesgo de desarrollar diabetes.

Aunque el ayuno intermitente no consiguió mejorar otros signos del síndrome de ovario poliquístico, como la irregularidad menstrual, Varady ha apuntado que estos problemas podrían atenuarse si se mantiene este tipo de alimentación durante más tiempo y se logra una reducción de peso más acusada.

“Este estudio, junto con otros publicados por nuestro laboratorio y otros, demuestra que el ayuno intermitente puede mejorar los niveles hormonales femeninos, especialmente en mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP)”, ha destacado Varady, quien ha comentado que alrededor del 80 por ciento de las participantes en el grupo de alimentación con restricción horaria dijeron que iban a continuar con la dieta.