El coordinador autonómico del Programa de Prevención del Suicidio en Andalucía, Miguel Guerrero, ha denunciado que, aunque el Plan nacional de acción para la prevención del suicidio incorpora una “mirada de perspectiva de género” y “entre el 75 y el 80 por ciento” de las personas que fallecen por esta causa son hombres, en la práctica “se evitan políticas públicas ligadas al varón”.
Según ha expuesto, esta realidad “se ha replicado en muchas comunidades autónomas”, durante el V Encuentro Nacional de la Asociación de Profesionales en Prevención y Posvención del Suicidio “Papageno”, celebrado en Madrid bajo el lema “Cuidar del vínculo, sostener la vida. Un viaje desde la prevención a la posvención”.
A juicio de Guerrero, las cifras de suicidio masculino “en España, no importan” y ha advertido de que “no vamos a poder reducir las tasas de suicidio mientras no haya políticas con perspectiva de género”, insistiendo en que “la mortalidad por suicidio está ligada al hombre”.
Ha recordado que “la tasa mundial es más del doble que la femenina”, situando la masculina en “12,6 por 100.000 habitantes”, lo que, a su entender, evidencia “un problema estructural”. Además, ha apuntado que “donde aumentan las desigualdades, la brecha es mayor”, de modo que “la cultura influye”.
Guerrero ha añadido que “en cada una de las franjas etarias fallecen más hombres que mujeres”, salvo en los menores de 15 años, donde no se observan diferencias por sexo. En cualquier caso, ha recalcado que “no hay ninguna variable que tenga más campo de brecha que la del género”.
Este psicólogo clínico considera que “hablar de hombres y suicidio incomoda” y ha señalado que se han organizado “escasas ponencias y jornadas sobre el suicidio en hombres”. A su entender, existe “una voluntad activa de intentar no polemizar” y “resistencia por el riesgo de ideologizarlo”.
Mandatos de género y riesgo de suicidio
En su intervención, ha subrayado los “mandatos de género ligados a la masculinidad”, que dificultan que los varones expresen debilidad o vulnerabilidad. Ha afirmado que “ser hombre en Occidente es una tortura, agota”, por lo que “hay que investigar” el “cómo impacta en la conducta suicida”, recordando que “el hombre que se adhiere a estereotipos de masculinidad tiene 2,4 más riesgo de suicidio”.
Ha explicado que “los hombres tienen conductas externas de otra forma” a la demanda de ayuda tradicional, “como la irritabilidad y el consumo de alcohol”, lo que se traduce en “más probabilidad de ocultar un plan de suicidio” y “más determinación en su primer intento”. A ello se suma que “hay infradiagnóstico de depresión en el hombre”.
Profundizando en esta cuestión, Guerrero ha indicado que ellos “tienen menor tiempo de carrera suicida” y “menos contacto con los servicios de “Salud Mental””. Incluso cuando solicitan apoyo, se observa “mayor tasa de abandono”.
El también socio de “Papageno” ha concluido que “abrazar el feminismo es protector contra el suicido” y ha apuntado que “tenemos menos inteligencia emocional aprendida, que afecta a la regulación adaptativa”.
Prevención, posvención y grupos vulnerables
En el encuentro ha intervenido igualmente la gerente asistencial de hospitales del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Mercedes Navío, quien ha señalado que el objetivo es “prevenir” el suicidio y “cuidar de las personas” para que “nadie experimente sufrimiento en soledad”.
Ha remarcado que “hoy, casi todas las comunidades autónomas cuentan con planes de prevención” y ha puesto en valor la “visibilidad” que ha adquirido el suicidio “en los últimos años”. Todo ello en un contexto en el que, en 2024, se registraron 3.953 muertes por suicidio en España, lo que equivale a una tasa de 8,1 por cada 100.000 habitantes.
La posvención y la atención a mayores y jóvenes
Por su parte, el presidente de “Papageno”, Daniel Jesús López, ha resaltado la relevancia de la posvención, entendida como “el trabajo de duelo”, ya que un suicidio en el entorno familiar o cercano “es un factor de riesgo” para que se produzca otro. También ha abordado el suicidio en la adolescencia, etapa en la que ha subrayado la necesidad de “plantear cribados”.
La profesora titular de la Universitat de València, Alicia Sales, ha advertido de que “las personas mayores siguen estando en la sombra” y ha identificado “la percepción de carga” como uno de los factores de riesgo de suicidio en la vejez. En este colectivo, ha precisado, “de cada entre dos y cuatro intentos, hay un suicidio”.
Según ha explicado, “sigue habiendo la percepción social de que estar triste y sentirse solo es algo inherente al envejecimiento”. Asimismo, ha descrito el “suicidio pasivo”, mediante el cual los mayores, “de forma pasiva, se dejan ir”.
Por último, la también profesora titular en la Universitat de València, Sandra Pérez-Rodríguez, ha puesto el foco en la universidad como espacio clave de prevención. En este sentido, ha destacado la guía de este centro para la actuación ante conductas suicidas en el estudiantado, así como los talleres de prevención que se están desarrollando.