Sanidad

Un experto del CNIO augura avances clave en los tratamientos contra la metástasis cerebral en los próximos cinco a diez años

El CNIO anticipa que en cinco a diez años habrá terapias más eficaces y personalizadas para tratar la metástasis cerebral y sus efectos cognitivos.

4 minutos

Imagen de los investigadores del CNIO. CNIO

Imagen de los investigadores del CNIO. CNIO

Comenta

Publicado

4 minutos

El responsable del Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Manuel Valiente, sostiene que en un horizonte de entre cinco y diez años se dispondrá de un abanico más amplio y eficaz de terapias frente a la metástasis cerebral.

Valiente expone esta previsión en una revisión publicada en la revista “Trends in Cancer”, que firma como primer autor junto a especialistas de Europa y Estados Unidos. “Los hallazgos de estos años están reconfigurando las estrategias terapéuticas; hay ensayos clínicos que abordan específicamente la metástasis cerebral. Estos avances están transformando el panorama clínico, ofreciendo esperanza para la prevención y el tratamiento" de esta enfermedad", indica el investigador.

El científico se incorporó al CNIO en 2015 con la meta de mejorar la calidad de vida de quienes padecen metástasis cerebral. Una década después, el trabajo de su equipo ha desembocado en dos ensayos clínicos actualmente en marcha, en una herramienta para identificar qué fármaco resulta más adecuado para cada paciente y en hallazgos que impulsan cambios de paradigma, varios de los cuales se presentarán próximamente.

Entre sus iniciativas más ambiciosas destaca “ALTERbrain”, un proyecto financiado con cerca de dos millones de euros por el Consejo Europeo de Investigación. Gracias a esta investigación se ha constatado que la metástasis con frecuencia interfiere en la actividad neuronal, la “hackea”, y ello puede desencadenar importantes alteraciones cognitivas que deterioran de forma notable la vida diaria.

Hasta hace poco ni siquiera se planteaba tratar de forma específica el impacto de la metástasis sobre la cognición y el comportamiento, ya que se atribuía casi por completo al efecto masa, es decir, a la simple presencia física del tumor en el cerebro. Ahora, Valiente se muestra confiado: “Estoy seguro de que dentro de cinco, diez años vamos a encontrar estrategias terapéuticas para reducir y/o prevenir esta disfunción cerebral”.

El investigador recalca que existe una necesidad clínica desatendida y que es urgente desarrollar terapias dirigidas específicamente a la metástasis cerebral. Se estima que hasta un 30 por ciento de los pacientes oncológicos acaban desarrollando metástasis en el cerebro, sobre todo a partir de tumores de mama, pulmón, piel y colon/recto. Sin embargo, más allá de la cirugía y la radioterapia, no se dispone de tratamientos diseñados de forma específica para este grupo de enfermos.

A ello se suma una paradoja: los avances en el abordaje de los tumores primarios prolongan la supervivencia, lo que deja más tiempo para que aparezca la metástasis cerebral. Como consecuencia, la incidencia de esta complicación está en aumento.

La metástasis cerebral, una enfermedad con entidad propia

Los hallazgos del grupo del CNIO impulsan un giro conceptual: la metástasis cerebral debe considerarse una enfermedad con identidad propia y no solo una prolongación del tumor original, como se había asumido tradicionalmente. Esta nueva visión tiene un impacto directo en la forma de buscar tratamientos.

Los datos obtenidos sugieren que tratar la metástasis únicamente en función del tumor de origen, como se hace hoy, “es insuficiente”, señala Valiente. “Vemos que hay fármacos potencialmente efectivos para tratar las metástasis que no están necesariamente 'encima de la mesa' del oncólogo, porque no son los que corresponden al tratamiento del tumor primario. Nuestros hallazgos sugieren que estamos dejando escapar oportunidades terapéuticas”, explica.

Este avance ha sido posible gracias al primer banco mundial de muestras vivas de metástasis cerebral, “RENACER”, y a una plataforma de ensayo de fármacos personalizada desarrollada a partir de dichas muestras, “METPlatform”. Desde el CNIO destacan que tanto el repositorio como la plataforma representan herramientas de investigación pioneras, muy valoradas por la comunidad internacional de neuro-oncología.

“'RENACER' surgió de una necesidad imperiosa. Cuando se estudia la metástasis cerebral lo primero es aportar más opciones al paciente, y para ello necesitábamos muestras. Las que nos enviaban los dos hospitales con que colaborábamos no bastaban. Con el Biobanco del CNIO lanzamos la iniciativa de crear una red nacional sin saber si funcionaría, y ha sido un gran éxito. La respuesta fue inmediata, súper positiva. En cuatro años, 21 hospitales de toda España aportan muestras; ahora esperamos ampliar la red a Europa”, ha apuntado Valiente.

En cuanto a “METPlatform”, una vez cuente con todas las autorizaciones regulatorias, hará posible que el tejido sobrante del uso clínico imprescindible para el diagnóstico se utilice para probar múltiples alternativas terapéuticas antes de aplicarlas al propio paciente del que procede la muestra.

“'METPlatform' eleva la medicina de precisión al siguiente nivel, pues construye una estrategia terapéutica más allá del tumor primario -que en general no es lo que mata al paciente- y permite enfocarse en la metástasis, que se asocia a la gran mayoría de las muertes por cáncer”, dice Valiente.

Con los resultados más recientes de “METPlatform”, el equipo está empezando a desentrañar las bases moleculares que podrían explicar por qué algunas metástasis cerebrales alteran la comunicación entre neuronas y otras no, un paso inicial imprescindible para diseñar formas de evitar este fenómeno.

De cara al futuro, Valiente aspira a incorporar a las muestras una evaluación cognitiva de los pacientes donantes. “Estamos explorando estrategias innovadoras basadas en test 'on-line' y otras con inteligencia artificial. El objetivo es siempre el mismo: una investigación centrada en mejorar la vida de las personas con metástasis cerebral”, concluye el investigador.