Un experto en oftalmología insta a revisar la vista en asmáticos que usan corticoides inhalados por posible riesgo de cataratas

Un oftalmólogo recomienda revisiones visuales periódicas en asmáticos que usan corticoides inhalados de forma prolongada por el posible aumento de riesgo de cataratas.

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El oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, Luis Fernández-Vega, aconseja a las personas con asma que siguen tratamientos prolongados con corticoides inhalados que se sometan a controles oftalmológicos regulares. El objetivo es detectar de forma precoz posibles alteraciones en el cristalino, dado que la evidencia científica vincula el uso continuado de estos fármacos con un incremento del riesgo de desarrollar cataratas.

“No hay que alarmarse ya que, desde el punto de vista oftalmológico, lo relevante es que hablamos de un posible factor de riesgo acumulativo, no de un riesgo inminente. En consulta vemos que las cataratas asociadas a corticoides suelen aparecer tras exposiciones prolongadas o dosis altas, por lo que la clave está en la vigilancia y en identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de revisiones periódicas”, ha explicado Fernández-Vega en el marco del Día Mundial del Asma.

El asma es una patología inflamatoria crónica de las vías respiratorias, con un componente genético, caracterizada por hiperrespuesta bronquial y una obstrucción variable del flujo de aire, que puede revertir de forma total o parcial. Los corticoides inhalados se han convertido en uno de los pilares del tratamiento, ya que disminuyen la inflamación y ayudan a evitar las crisis asmáticas.

Investigaciones recientes han detectado que quienes utilizan inhaladores con corticoides durante largos periodos podrían tener más probabilidades de padecer cataratas, una enfermedad ocular típicamente ligada al envejecimiento y considerada la causa más frecuente de discapacidad visual y de ceguera reversible a nivel mundial. Este posible incremento del riesgo se asocia sobre todo a la administración de dosis altas y a tratamientos mantenidos en el tiempo.

Otros trabajos científicos señalan que el peligro no estaría tanto en el propio diagnóstico de asma como en la exposición acumulada a corticoides inhalados. Así, se ha comprobado que, a mayor dosis total y mayor duración del tratamiento, más aumenta la probabilidad de que aparezcan cataratas.

Los especialistas subrayan, no obstante, que este riesgo es menor que el atribuido a otros tipos de corticoides, como los que se administran por vía oral, y que siempre debe valorarse dentro de la situación clínica concreta de cada paciente.

Además de las cataratas, la comunidad científica está analizando de qué manera el asma en sí misma podría repercutir sobre la salud ocular. Algunos estudios plantean que la inflamación crónica y los episodios de menor oxigenación propios de la enfermedad podrían originar cambios discretos en la microcirculación de la retina, incluso en edades tempranas. Estas modificaciones, identificadas mediante técnicas avanzadas de imagen, se están evaluando como posibles indicadores de seguimiento en población pediátrica.

“En la práctica clínica, el mensaje clave es que los inhaladores siguen siendo tratamientos seguros y eficaces cuando se utilizan correctamente. En el ámbito oftalmológico, es importante recordar que las cataratas son tratables y que su detección precoz permite actuar a tiempo”, ha finalizado el especialista.