Un experto reclama medir la calidad de vida desde el diagnóstico para valorar mejor el impacto real de los nuevos fármacos

Carlos M. Saborido pide medir la calidad de vida desde el diagnóstico e integrar de forma real la voz del paciente en la evaluación y precio de los fármacos.

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El director de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), Carlos M. Saborido, ha defendido la necesidad de comenzar a registrar la calidad de vida de los pacientes desde el mismo momento del diagnóstico. De este modo, se podría tener una “idea real” del efecto que ejerce un nuevo medicamento sobre su bienestar y lograr que este indicador pese en las decisiones sobre precio y financiación.

Según ha expuesto durante su intervención en la jornada “Jornada evaluación de fármacos y calidad de vida: integrando la voz del paciente”, organizada por BioInnova Consulting con el apoyo de Merck, una de las grandes carencias actuales es que, al analizar la calidad de vida para apoyar la toma de decisiones, no se mide de forma continuada, sino mediante cortes puntuales en el tiempo. “Una de las principales limitaciones que nos encontramos cuando evaluamos la calidad de vida para soportar una toma de decisiones es que normalmente no hablamos de medir la continuidad de la calidad de vida, sino que medimos cortes temporales de la calidad de vida”, ha explicado.

Además de impulsar una medición “continua” de este parámetro, Saborido ha recalcado que, para que la calidad de vida tenga un peso real, debe estar integrada en todos los niveles del proceso: en la pregunta pico, en el informe de evaluación de tecnologías sanitarias, en el grupo de adopción y en la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos. A su juicio, “tiene que haber un criterio claro de la Comisión Interministerial de Precios de cómo va a manejar la calidad de vida en la toma de decisiones”, algo que, ha indicado, se desarrollará “probablemente” en el futuro Real Decreto de Precio y Financiación de Medicamentos.

Para garantizar que la calidad de vida se contemple en todas estas fases, el responsable de la AETS ha insistido en que “es fundamental” la implicación del paciente en los ensayos clínicos desde su fase de diseño. Solo así, ha señalado, se podrá exigir posteriormente que la calidad de vida se considere un elemento clave de la tecnología que se está valorando.

Junto con esta participación temprana, ha añadido que los pacientes deben tener presencia en los órganos donde se adoptan las decisiones. Por ello, ha defendido su inclusión en instancias como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y su participación en la evaluación nacional de tecnologías y en los procesos de evaluación centralizada.

Respecto a las herramientas para incorporar la voz del paciente, Saborido ha matizado que deben adaptarse al contexto clínico de cada caso. “Habrá que utilizar aquellas que sean capaces de detectar cambios relevantes en la condición clínica del paciente. Luego, la decisión de qué herramientas hay que utilizar tiene que ser del clínico y del paciente, solamente”, ha apuntado.

Incorporar la visión crítica social y el razonamiento del paciente

Tras detallar cómo integrar la calidad de vida en la evaluación de medicamentos en el marco del Reglamento Europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, Saborido ha dirigido varios mensajes a los responsables políticos, a las agencias evaluadoras y a las propias asociaciones de pacientes.

En cuanto a los decisores, ha remarcado que la voz del paciente no se limita a trasladar deseos, opiniones o vivencias, sino que aporta un “punto de vista crítico social” que no poseen otros agentes implicados. Ha advertido de que “sentar a la mesa a un paciente no quiere decir que le estás dando participación. Necesita más trabajo”.

Ha recalcado, además, que no basta con recoger la opinión del paciente, sino que es necesario incorporar su “razonamiento” en los órganos de gobernanza. “Hay que cambiar la perspectiva del grupo a la del paciente, porque la razón por la que estamos todos aquí es el paciente”, ha apostillado.

Saborido ha aludido también al Ministerio de Sanidad, señalando que la “presión” debe dirigirse ahora hacia este departamento para que la calidad de vida se convierta en un criterio efectivo de decisión, algo que, a su juicio, debe quedar claramente especificado en el próximo Real Decreto. “No quiere decir que la decisión la tome con la calidad de vida, quiere decir que la tengo que tener en cuenta”, ha afirmado.

En relación con las autoridades evaluadoras, ha enfatizado que su labor no puede limitarse a “recoger” la opinión, experiencia y razonamiento del paciente, sino que deben “incorporarla de manera efectiva”. Para ello, ha defendido la necesidad de deliberar conjuntamente con los pacientes sobre cómo captar e integrar esa información.

Por último, se ha dirigido a los propios pacientes para recordar que no es suficiente con su presencia y su opinión, aunque ambas sean valiosas. Ha subrayado que es “muy importante” el contenido y el razonamiento que aportan, y ha señalado que es preciso diseñar herramientas específicas que permitan obtener, en cada momento, los datos necesarios sobre su experiencia y su calidad de vida.