Un medicamento contra la leucemia logra reducir en ratones la inflamación vinculada a la psoriasis

Dasatinib, usado contra la leucemia, muestra en ratones capacidad para bloquear la vía IL-23/IL-17 y reducir la inflamación propia de la psoriasis.

3 minutos

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El medicamento dasatinib, ya autorizado para tratar determinados tipos de leucemia, ha mostrado ser eficaz a la hora de bloquear una vía específica del sistema inmunitario y disminuir la inflamación asociada a la psoriasis en un modelo murino. El trabajo ha sido dirigido por un equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Autónoma de Madrid (CBM-CSIC-UAM).

La psoriasis es una patología inflamatoria crónica que afecta a millones de personas en todo el planeta y se caracteriza por enrojecimiento, descamación y engrosamiento de la piel. Se desencadena cuando el sistema inmunitario se sobreactiva y genera sustancias que irritan el tejido cutáneo.

El estudio, difundido en “Journal of Allergy and Clinical Immunology”, demuestra que dasatinib es capaz de frenar este mecanismo, en el que intervienen diversas moléculas utilizadas por las células defensivas para comunicarse entre sí.

En este entramado tienen un papel clave las citoquinas, que actúan como señales químicas. Una de ellas, la interleucina 23 (IL-23), estimula a ciertas células inmunitarias y las impulsa a producir otra molécula inflamatoria denominada IL-17, que contribuye directamente al inicio de la inflamación cutánea.

La forma de contener esta respuesta inflamatoria pasa por interrumpir la relación entre IL-23 e IL-17, un eje sobre el que en los últimos años se han desarrollado distintos tratamientos que han permitido mejorar el control clínico de la enfermedad. No obstante, aún se sabe poco sobre cómo se transmite la señal de IL-23 dentro de las células inmunitarias, cuestión en la que se han centrado los autores de este trabajo.

Reposicionamiento de fármacos

Los investigadores analizaron medicamentos ya aprobados para otras patologías con el objetivo de detectar nuevas aplicaciones terapéuticas. Esta aproximación, conocida como reposicionamiento de fármacos, acelera el proceso de desarrollo porque la seguridad y el funcionamiento básico de estos compuestos están previamente establecidos.

El grupo de trabajo examinó una biblioteca de fármacos autorizados por las agencias reguladoras y observó que algunos interferían en la vía inflamatoria activada por IL-23. Entre ellos, dasatinib sobresalió por su capacidad para bloquear la producción de IL-17 inducida por IL-23 en células del sistema inmunitario.

A continuación, verificaron que este efecto inhibidor se reprodujera en un modelo experimental de inflamación cutánea semejante a la psoriasis. Comprobaron que el tratamiento disminuía el engrosamiento de la piel, la acumulación de células inmunitarias en la zona afectada y la presencia de células productoras de IL-17.

Estos beneficios se detectaron tanto cuando el fármaco se administraba por vía sistémica, alcanzando a todo el organismo, como cuando se aplicaba de forma local sobre la piel. Este resultado sugiere que el medicamento podría formularse en cremas, limitando así la exposición del resto del cuerpo.

Mecanismo de transmisión de la inflamación

El trabajo también desentraña el mecanismo mediante el cual se transmite la señal inflamatoria en el interior de las células. Según describen los autores, IL-23 pone en marcha una cadena de proteínas que actúan como interruptores moleculares y culminan activando complejos celulares conocidos como mTOR, encargados de regular la actividad y el metabolismo celular y con un papel relevante en la inflamación.

En esta cascada participa una proteína concreta, Blk, que funciona como intermediaria entre la señal de IL-23 y la activación de la respuesta inflamatoria. Hasta ahora no se conocía que Blk actuara como mediadora en la cascada inflamatoria de la psoriasis, por lo que este descubrimiento plantea una nueva diana terapéutica para el desarrollo de futuros fármacos.

Aunque serán necesarios estudios adicionales para valorar con detalle la seguridad y eficacia de estos hallazgos, la investigación abre nuevas posibilidades para diseñar terapias frente a enfermedades inflamatorias crónicas.