Un nuevo modelo explica por qué se mantienen las pesadillas infantiles y cómo interrumpir su ciclo

Investigadores de Oklahoma y Tulsa proponen un modelo clínico para entender por qué persisten las pesadillas infantiles y cómo cortar su ciclo.

2 minutos

Publicado

2 minutos

Un equipo de investigadores de las universidades estadounidenses de Oklahoma y Tulsa ha logrado precisar por qué las pesadillas se mantienen en muchos niños y ha definido estrategias individualizadas para cortar ese ciclo repetitivo.

El estudio, difundido en la revista especializada ‘Frontiers in Sleep’, plantea un modelo renovado que ayuda a entender en qué condiciones estos sueños perturbadores se prolongan en el tiempo en la población infantil y cómo diseñar una intervención terapéutica dirigida a frenar esa continuidad.

“El modelo ‘DARC-NESS’ analiza los mecanismos que mantienen las pesadillas, así como los mecanismos que pueden romper su ciclo”, ha insistido la Doctora en Psicología y profesora de la Universidad de Tulsa, Lisa Cromer, quien ha añadido que “la respuesta del niño a una pesadilla es lo que provoca que se repitan”, que se produzcan “pesadillas crónicas”.

Ello “significa que, si aprendemos a responder a las pesadillas de manera diferente, podemos interrumpir ese ciclo”, ha continuado, para agregar que es “alentador” comprender que se pueden tomar medidas para controlar los sueños. En este sentido, el núcleo del modelo es la sensación de eficacia frente a las pesadillas: la premisa de que los menores pueden adquirir recursos para librarse de ellas y recuperar un descanso nocturno reparador.

En consecuencia, en lugar de limitarse a analizar el argumento de la pesadilla, este enfoque propone valorar un abanico más amplio de elementos, como la forma en que el niño interpreta el sueño, las preocupaciones que arrastra al irse a la cama, el nivel de ansiedad que siente al acostarse y la manera en que gestiona lo ocurrido una vez que se despierta.

Tácticas para disminuir la ansiedad y reforzar la higiene del sueño

A juicio de los autores, este tipo de información permite elaborar un plan de tratamiento ajustado a cada caso, en lugar de aplicar una pauta estándar. En algunos menores, el foco puede ponerse en reducir la ansiedad previa al sueño, mientras que otros se verán más favorecidos por la mejora de sus rutinas de descanso o por la participación en terapia de exposición, que incluye describir, escribir o dibujar la pesadilla y, posteriormente, trabajarla con un profesional.

“Creemos haber creado una forma de conceptualizar por qué persisten las pesadillas y cómo podemos tratarlas mejor en los niños”, ha afirmado la psiquiatra y profesora asociada de la Facultad de Medicina Comunitaria de la Universidad de Oklahoma, la doctora Tara Buck, que ha aseverado que “lo que distingue a este modelo es que se adapta a las necesidades de cada paciente y se centra en lo que este puede controlar”.

En esta línea, ha explicado que el objetivo es detectar “posibles puntos de intervención”, que se trabajan “de forma colaborativa con los pacientes y sus familias”. “La autoeficacia es fundamental en este modelo”, ha declarado, tras lo que ha apuntado que, “cuando los niños se sienten capaces de hacer algo para superar las pesadillas, empiezan a comprender cómo todo está interconectado”.

En cualquier caso, el artículo subraya que la técnica está pensada para ser aplicada por distintos perfiles clínicos, entre ellos terapeutas y pediatras. “Hemos trabajado con niños que han estado recibiendo tratamiento de Salud Mental durante mucho tiempo y sus pesadillas persisten”, ha explicado Buck, quien ha concluido señalando que “es necesario un modelo de tratamiento para las pesadillas que ayude a los niños cuando estas son recurrentes y angustiantes”.