Un pequeño conjunto de células cerebrales clave en la pérdida de memoria por cannabis en adolescentes

Un estudio del Cajal-CSIC identifica un pequeño grupo de astrocitos como responsables de los fallos de memoria por cannabis en la adolescencia.

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Un grupo reducido de células interviene en la pérdida de memoria por cannabis en adolescentes CENTRO DE NEUROCIENCIAS CAJAL-CSIC

Un grupo reducido de células interviene en la pérdida de memoria por cannabis en adolescentes CENTRO DE NEUROCIENCIAS CAJAL-CSIC

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Un trabajo del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC revela que las alteraciones de memoria y aprendizaje tras el consumo de cannabis en la adolescencia están reguladas por un reducido grupo de células del cerebro llamadas astrocitos, consideradas tradicionalmente como mero soporte de las neuronas.

La investigación, publicada en “Nature Communications” y dirigida por la doctora Marta Navarrete, muestra que el principal componente psicoactivo del cannabis, el tetrahidrocannabinol, sobreactiva a los astrocitos y distorsiona la comunicación entre áreas cerebrales implicadas en el aprendizaje. Al disminuir esa hiperactivación en un modelo animal, los ratones dejan de desarrollar los déficits cognitivos e, incluso, logran revertirlos.

Aunque los hallazgos proceden de modelos animales y, recuerdan, “no deben interpretarse de forma directa en humanos”, sí ponen de manifiesto la relevancia de tener en cuenta que el cerebro en desarrollo durante la adolescencia es especialmente vulnerable a factores externos, entre ellos los cannabinoides.

Navarrete, responsable del Laboratorio de Plasticidad Sináptica e Interacciones Astrocito-Neurona del Centro de Neurociencias Cajal-CSIC, ha identificado un elemento esencial: los déficits cognitivos provocados por el tetrahidrocannabinol dependen de un subconjunto concreto de astrocitos, denominado ensamble de astrocitos.

Astrocitos, piezas clave en el funcionamiento del cerebro

Considerados durante décadas como células de apoyo, los astrocitos se han consolidado recientemente como componentes decisivos en la función cerebral. Mantienen un diálogo bidireccional con las neuronas y controlan procesos críticos para la transmisión sináptica. Su sofisticación es extraordinaria: cada astrocito puede llegar a establecer hasta dos millones de conexiones en el cerebro humano.

“Este estudio vuelve a situar a los astrocitos en el centro de la investigación, mostrando que su papel es determinante para el funcionamiento del cerebro. En concreto, demostramos que la alteración de estas células es suficiente para provocar los déficits cognitivos que aparecen tras la exposición al tetrahidrocannabinol durante la adolescencia”, explica los investigadores.

En este trabajo con modelos animales, el equipo analizó cómo el tetrahidrocannabinol altera la actividad de los astrocitos del núcleo accumbens, una región clave del circuito de recompensa vinculada al aprendizaje y la motivación. Después de la exposición al tetrahidrocannabinol en la adolescencia, los ratones realizaron una prueba de aprendizaje espacial y los que habían recibido tetrahidrocannabinol cometieron más fallos y mostraron un rendimiento claramente inferior, evidenciando problemas de aprendizaje.

El aprendizaje espacial, perjudicado por el tetrahidrocannabinol, se ha relacionado con la actividad coordinada entre el hipocampo, asociado a la memoria, y el núcleo accumbens. “Trabajos anteriores del grupo han mostrado que los astrocitos forman grupos funcionales especializados. Por ello, quisimos investigar el 'ensemble' de astrocitos implicado en este circuito específico”, señalan.

Para ello, los científicos utilizaron AstroLight, una técnica de última generación que emplea la luz para convertir la actividad del calcio de los astrocitos en la expresión de proteínas concretas. Esta herramienta hace posible modular con gran precisión la función de estos astrocitos, incrementando o reduciendo su actividad según sea necesario.