Un grupo de especialistas del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz de Madrid (IIS-FJD) y de la Universidad de Veracruz (México) ha llevado a cabo una investigación que demuestra la implicación de la metaloproteinasa 25 (MMP25) en la aparición y evolución del aneurisma aórtico abdominal y de la aterosclerosis.
El trabajo, difundido en la revista científica “Atherosclerosis”, se ha centrado en analizar el papel de la MMP25 dentro de la respuesta inflamatoria que tiene lugar a lo largo de la progresión del daño vascular. En este contexto, se recuerda que el aneurisma de aorta abdominal es una patología caracterizada por la dilatación progresiva de este gran vaso sanguíneo.
Se trata de una enfermedad silenciosa, sin síntomas claros y de diagnóstico complejo en fases precoces, que puede avanzar hasta la rotura de la arteria, un desenlace letal en la mayoría de los pacientes. Por este motivo, la búsqueda de nuevos mecanismos biológicos implicados en este proceso se ha convertido en una prioridad para la investigación cardiovascular.
En paralelo, la aterosclerosis y sus complicaciones representan una de las primeras causas de muerte en la población adulta. Así lo subrayan los autores del estudio, entre ellos el director del proyecto y miembro del IIS-FJD, el doctor Luis M. Blanco, quien explica que “consiste en la acumulación progresiva de colesterol y células inflamatorias en la pared arterial”.
Placa aterosclerótica y progresión del daño vascular
Esta acumulación da lugar “a la placa aterosclerótica que, en estadios avanzados, puede romperse y provocar la muerte debido a un infarto de miocardio o ictus cerebral”, continúa Blanco. Por su parte, la primera firmante del trabajo, Irene San Sebastián, detalla que los datos obtenidos indican “que la ausencia de expresión de MMP25 disminuye la expansión de la aorta, así como el tamaño de las lesiones ateroscleróticas en diferentes modelos experimentales de daño vascular ”.
“Esta disminución del daño se asoció a una reducción de la expresión de moléculas proinflamatorias y de células infiltrantes en la pared del vaso, lo que ralentizó la progresión del aneurisma de la aorta abdominal y de la aterosclerosis”, añade San Sebastián, poniendo el foco en el papel modulador de MMP25 sobre la inflamación crónica vascular.
En esta línea, el estudio constata que el incremento de la expresión de MMP25 en los leucocitos localizados en el aneurisma de la aorta abdominal y en las placas ateroscleróticas, tanto humanas como de ratón, actúa como un mediador clave de la respuesta inflamatoria persistente que caracteriza a estas enfermedades.
Como consecuencia, los autores plantean que las estrategias terapéuticas dirigidas a reducir de forma específica la expresión de MMP25 en los leucocitos podrían convertirse en una posible diana para el abordaje del aneurisma aórtico abdominal y de la aterosclerosis. “No obstante, se necesitan estudios adicionales que confirmen el papel exacto de MMP25 y del potencial terapéutico de su inhibición en humanos”, han concluido los investigadores.