La Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten ha difundido su “Informe de Precios 2026”, en el que detalla que seguir una alimentación sin gluten supone para las personas con celiaquía y sensibilidad al gluten un sobrecoste superior a los 800 euros al año.
Según este estudio, elaborado a partir de una pauta alimentaria de 2.000 kilocalorías diarias, mantener una dieta exenta de gluten implica un desembolso adicional y excepcional en la cesta de la compra de quienes padecen enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten. En concreto, la organización calcula este incremento en 69,2 euros mensuales, lo que se traduce en 830,4 euros anuales.
La entidad recuerda que en octubre pasado el Congreso de los Diputados dio luz verde a la tramitación de la Ley de Compensación Económica para Personas Celíacas, que contempla una ayuda económica destinada a cubrir este sobrecoste. Sin embargo, la asociación denuncia que la norma continúa atascada en la fase de enmiendas y que, desde entonces, no se ha producido ningún avance significativo.
La ayuda económica sigue sin aprobarse
En este escenario, la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten insiste en la urgencia de desbloquear la proposición de ley para que el colectivo pueda ver compensado el gasto añadido que conlleva mantener una dieta sin gluten. Recuerda, además, que este tipo de apoyo económico “ya es una realidad en la mayoría de los países de la Unión Europea (UE)”.
Entre los Estados que sí ofrecen ayudas específicas a los pacientes cita a Austria, Italia, Irlanda, Finlandia, Francia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza. La organización subraya que seguir la alimentación recomendada constituye el único tratamiento disponible para la enfermedad celíaca y debe cumplirse de forma estricta y permanente.
Asimismo, advierte de que saltarse la dieta puede acarrear un serio deterioro de la salud de la persona celíaca, elevando el riesgo de aparición de enfermedades autoinmunes y/o linfoma. A este impacto se suman las complicaciones cotidianas para salir a comer fuera del hogar o viajar, ya que estas personas necesitan acudir a locales que ofrezcan opciones sin gluten seguras, evitando la contaminación cruzada y garantizando una correcta manipulación de los alimentos.