Una epidemióloga subraya que la vacuna es la mejor defensa frente a la meningitis tras el brote en Reino Unido

Una catedrática de Epidemiología defiende la vacunación como principal escudo frente a la meningitis B tras el brote registrado en Kent, Reino Unido.

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La catedrática de Epidemiología de la Universidad Europea, Margarita Rubio, ha recalcado que la vacunación constituye la “medida más eficaz” para evitar la meningitis meningocócica, a raíz del brote de meningitis B detectado en Kent (Reino Unido), donde se han registrado ya dos fallecimientos y más de 20 casos confirmados o en investigación.

En una entrevista concedida a Europa Press, Rubio ha explicado que “la meningitis meningocócica es una enfermedad grave, pero los brotes suelen ser localizados y controlables”, y ha remarcado que el riesgo asociado al brote británico es “muy bajo” para la población general europea, incluida la española, de acuerdo con la evaluación del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC).

La experta ha recordado que la enfermedad meningocócica, en la que se engloba el serogrupo B, es una infección severa producida por la bacteria Neisseria meningitidis o meningococo, que se transmite a través de gotas de secreciones respiratorias o saliva. Según ha detallado, por lo general es necesario un contacto estrecho y mantenido en el tiempo para que se produzca el contagio, como ocurre con los besos, la tos a corta distancia o el uso compartido de vasos.

Entre los síntomas más característicos se encuentran la fiebre elevada, la rigidez de nuca, el dolor de cabeza intenso, la fotofobia, las náuseas, la confusión y la aparición de exantema petequial o purpúrico, es decir, “manchas” de tono púrpura en la piel.

Rubio ha alertado de que la infección “puede progresar rápidamente y resultar fatal incluso con tratamiento”. Ha precisado que la mortalidad ronda el 10 por ciento de los casos y que hasta un 20 por ciento de los pacientes puede sufrir secuelas permanentes, como sordera o daño cerebral.

En el ámbito europeo, los grupos con mayor incidencia son los lactantes menores de un año, los niños de entre uno y cuatro años, así como los adolescentes y adultos jóvenes de 15 a 24 años.

CÓMO SE ACTÚA ANTE UN CASO

Respecto al manejo clínico, Margarita Rubio ha explicado que, ante un caso sospechoso de enfermedad meningocócica, es imprescindible aislar al paciente e iniciar de forma inmediata un tratamiento con antibióticos de amplio espectro, “sin esperar a la confirmación microbiológica porque el retraso aumenta el riesgo de muerte”.

Una vez confirmado el diagnóstico y conocida la sensibilidad del meningococo, se puede sustituir el antibiótico empírico por otro más específico. Asimismo, ha señalado que es aconsejable añadir corticoides para disminuir la probabilidad de secuelas neurológicas.

Las personas con contacto cercano con el caso índice, como convivientes, individuos expuestos a secreciones orales y contactos en guarderías o residencias, deben recibir cuanto antes profilaxis antibiótica “lo antes posible” y ser vacunadas frente al meningococo si así está indicado.

En este contexto, Rubio ha insistido en que la identificación precoz de los casos, la administración de antibióticos a los contactos y la vacunación constituyen “herramientas eficaces en la prevención”. A estas medidas ha añadido la necesidad de mantener una vigilancia epidemiológica activa y de valorar siempre el antecedente de viaje a la zona afectada.

VACUNACIÓN EN ESPAÑA

En cuanto a la situación en España, la catedrática de la Universidad Europea ha señalado que la vacuna frente al meningococo B se incorporó al calendario vacunal infantil a finales de 2022 y actualmente se administra a los dos, cuatro y 12 meses de vida.

Ha recordado, además, que a los cuatro y 12 meses se pauta también la vacuna frente al meningococo C y ha recalcado que “a los dos y cuatro meses de edad es muy importante que la vacuna se administre en tiempo”. A los 12 años se vacuna frente a los serogrupos A, C, W e Y, y entre los 12 y los 18 años se lleva a cabo la captación y vacunación de los adolescentes que no hayan sido inmunizados previamente.

Rubio ha añadido que el Comité Asesor de Vacunas y la Asociación Española de Pediatría proponen incorporar al calendario la vacunación sistemática frente al meningococo B en adolescentes de 12 años, con el objetivo de reforzar su protección ante una “epidemiología impredecible” y el “aumento de brotes” en este grupo de edad en países del entorno. Para los adolescentes mayores de 12 años, la recomendación se plantea de manera individualizada.