Una experta señala que jugar al aire libre puede recortar a la mitad el riesgo de miopía en la infancia

Una optometrista advierte de que jugar al aire libre puede reducir hasta un 50% el riesgo de miopía infantil y alerta del aumento previsto para 2050.

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Especialista asegura que las actividades al aire libre pueden reducir el riesgo de desarrollar miopía hasta en un 50% EUROPA PRESS

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La optometrista del Hospital Universitario Los Madroños de Brunete, en Madrid, Silvia González, ha explicado que las actividades al aire libre pueden disminuir hasta en un 50 por ciento la probabilidad de desarrollar miopía, por lo que considera que esta medida es una de las estrategias esenciales para contener el avance de este problema visual.

“La exposición a la luz natural y mirar a larga distancia actúan como factores protectores frente al desarrollo de la miopía”, ha manifestado, para después recordar que se aconseja que los niños permanezcan entre 40 minutos y dos horas diarias en espacios exteriores. Esta recomendación cobra relevancia ante las previsiones que apuntan a que una de cada dos personas será miope en 2050.

Ante este escenario, González insiste en la importancia de intervenir cuanto antes, ya que la etapa infantil es decisiva para la prevención. “Si no intervenimos en la infancia, cuando se produce el desarrollo ocular, es mucho más difícil frenar la progresión de la miopía en etapas posteriores”, ha declarado, destacando que el síntoma más habitual es la dificultad para ver con nitidez los objetos lejanos.

El entorno escolar tiene un rol clave, ha recalcado, y ha añadido que el riesgo de padecer miopía se incrementa cuando uno o los dos progenitores son miopes, sobre todo en situaciones de miopía elevada. Además, el actual estilo de vida favorece las tareas de visión próxima, con un uso cada vez mayor de pantallas y actividades de cerca.

Hábitos visuales y tratamientos para frenar la miopía

Para minimizar el impacto de esta afección, se aconseja instaurar hábitos visuales adecuados, como “seguir la regla 30/30/30: leer a más de 30 centímetros, descansar cada 30 minutos y mirar a lo lejos durante al menos 30 segundos”, ha señalado González, quien ha precisado que los tratamientos disponibles se orientan a controlar el crecimiento excesivo del globo ocular.

Entre las alternativas actuales figuran las gotas oftálmicas, las lentes de contacto de uso diario o nocturno y cristales específicos para gafas diseñados para ralentizar la progresión de la miopía. No obstante, el enfoque no debe limitarse al tratamiento, por lo que se hace hincapié en la prevención, la detección temprana y la formación en buenos hábitos visuales.

Por último, desde el Hospital Universitario Los Madroños han señalado que, hacia la mitad de este siglo, se calcula que un 10 por ciento de la población desarrollará miopía alta. En sus formas más severas, las complicaciones oculares asociadas pueden resultar importantes e incluso poner en riesgo la visión.