La especialista en medicina interna y e-Health medical manager de Cigna Healthcare España, Daniela Silva, ha subrayado la relevancia de que las compañías impulsen entornos laborales saludables y libres de estigmas mediante programas de actividad física, alimentación equilibrada y acciones de sensibilización, con el fin de prevenir y abordar la obesidad y el sobrepeso entre sus plantillas.
Estas ideas las ha planteado en el encuentro “Obesidad en el entorno laboral, el impacto más allá de la salud física”, celebrado este miércoles y organizado por Obbio junto a Cigna Healthcare, Wonest, Lilly y la secretaría técnica de Clover Creative Health Solutions. En la jornada se ha insistido en que la obesidad debe considerarse una prioridad de salud pública, dado su impacto tanto en quienes la sufren como en su entorno profesional.
Silva ha resaltado el giro producido en los últimos años en la forma de entender la obesidad, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce ya como una enfermedad crónica, multifactorial y compleja. Ha remarcado, además, el avance en el conocimiento de sus causas, de base genética y epigenética, sobre las que también influye de manera determinante el actual ambiente obesogénico.
“Creer que la obesidad simplemente es una consecuencia de una ecuación sencilla de 'a mayor cantidad de calorías vamos a ganar más peso' es completamente un error”, ha señalado, recalcando que profundizar en el origen de esta patología facilita su abordaje y mejora los resultados de los tratamientos.
En este sentido, ha defendido que la respuesta debe ser “transversal” y reunir a médicos de familia, endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos y también a los empleadores, puesto que gran parte del tiempo de las personas transcurre en el trabajo.
Entre las medidas que pueden adoptar las organizaciones, Silva ha mencionado incentivos para moverse durante la jornada, pausas activas y la oferta de opciones de comida saludable y atractiva en cafeterías y máquinas de “vending”. Igualmente, ha incidido en la necesidad de combatir el estigma y de transmitir que la obesidad no es responsabilidad exclusiva de quien la padece.
Impacto de la obesidad en salud y trabajo
Durante el acto se ha recordado que la obesidad afecta al 15,2 por ciento de la población adulta en España y que un 39,8 por ciento presenta sobrepeso. Se ha puesto de manifiesto, además, que el exceso de peso repercute no solo en la salud física, sino también en el bienestar emocional y en la productividad laboral.
A partir de datos de la Alianza por la Obesidad, se ha expuesto que el 77 por ciento de los pacientes tiene dificultades para realizar ejercicio físico, el 74 por ciento sufre problemas de movilidad general, el 60 por ciento encuentra trabas para las tareas domésticas y un 59 por ciento para actividades de ocio.
En el plano emocional, el 96 por ciento presenta algún grado de afectación, de los que el 63 por ciento la califica como “grave”, y el 72 por ciento manifiesta preocupación por posibles complicaciones clínicas futuras. Solo el 29 por ciento ha recibido apoyo psicológico, lo que implica que el 71 por ciento afronta en solitario la carga emocional.
En el ámbito laboral, el 66 por ciento de las personas con obesidad declara haber sufrido algún tipo de discriminación en entrevistas de trabajo, el 66 por ciento ha experimentado situaciones de aislamiento, el 31 por ciento percibe estigma y discriminación activa en el empleo y un 30 por ciento denuncia falta de reconocimiento profesional.
La socia directora de Wonest, Mayte Martínez, ha afirmado que las compañías solo son conscientes “en parte” del impacto de la obesidad en sus equipos, ya que, a su juicio, se fijan en las consecuencias pero no profundizan en las causas. En este sentido, ha apuntado que las empresas controlan indicadores como el absentismo o las bajas laborales, pero deberían ir más allá y analizar qué hay detrás de esas cifras.
Sobre las barreras que frenan la acción empresarial, Martínez ha señalado el estigma que se genera desde la infancia en torno a la obesidad y la asociación entre cuerpos normativos y éxito, una visión que termina calando en las organizaciones. Junto a ello, ha mencionado la influencia de los prejuicios inconscientes.
Por otro lado, la secretaria general de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), Ana Segura, ha puesto de relieve los beneficios que pueden obtener las personas con obesidad con reducciones modestas de peso, como mejoras en la hipertensión, la apnea del sueño y otras comorbilidades, que en algunos casos pueden incluso remitir por completo cuando las pérdidas de peso son mayores.
La médico de familia ha reivindicado el papel clave de la atención primaria en el manejo de la obesidad. Dado que el aumento del índice de masa corporal (IMC) se asocia a más comorbilidades, ha insistido en que la estrategia debe centrarse en prevenir y diagnosticar de forma precoz, antes de que aparezcan esas complicaciones.
“No actuar es más caro que actuar”: el coste económico
La directora de Data&Technology en Fundación Weber, Elena García, ha dado a conocer las principales conclusiones del informe “Valor social de un mejor control en la obesidad en España”, respaldado por Lilly, la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad (ANPO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), SEMERGEN y Fundación Weber.
El documento, elaborado a partir de un modelo económico con tres horizontes temporales hasta 2030 (2025, 2028 y 2030), estima el coste de 18 de las complicaciones clínicas más frecuentes asociadas al exceso de peso y calcula cómo variarían esos gastos según distintos porcentajes de pérdida de peso.
De acuerdo con estas proyecciones, las complicaciones vinculadas a la obesidad habrían supuesto en 2025 un desembolso de 130.780 millones de euros, cifra que podría ascender hasta 161.477 millones en 2030 si no se implementan medidas efectivas.
El análisis también cuantifica el beneficio económico potencial de la pérdida de peso: se estima un ahorro (valor social) de 20.000 millones en 2025 con reducciones moderadas del 5 al 10 por ciento, y de 68.000 millones con las pérdidas de peso más elevadas evaluadas, del 20 al 25 por ciento. Si se extrapola la prevalencia actual de obesidad a las previsiones demográficas para 2030, el ahorro oscilaría entre 25.000 millones (pérdidas del 5-10 por ciento) y 84.000 millones de euros (del 20-25 por ciento).
“No actuar es más caro que actuar”, ha enfatizado Elena García, quien ha recalcado que la obesidad debe abordarse como una prioridad estructural de salud pública, que exige estrategias coordinadas entre los ámbitos sanitario, educativo, comunitario y económico.