Una ginecóloga alerta: demasiado azúcar y poca agua pueden desestabilizar el pH vaginal

Una ginecóloga detalla cómo el exceso de azúcar, la deshidratación y hábitos diarios pueden alterar el pH vaginal y favorecer infecciones.

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La ginecóloga Belén Goméz, especialista en el Hospital Infanta Leonor y colaboradora de Chilly, ha explicado que abusar de los alimentos azucarados y no hidratarse lo suficiente a lo largo del día son costumbres que pueden alterar el pH vaginal, que en condiciones normales actúa como un ecosistema de protección propio.

Tal y como detalla, las bacterias que integran el pH vaginal, los lactobacilos, contribuyen a conservar un entorno estable, con un pH cercano a 4,5, funcionando como barrera frente a los microorganismos externos.

No obstante, ha precisado que el pH vaginal está en continuo cambio y que, cuando se desequilibra, las primeras manifestaciones, aunque sutiles, suelen ser más sensibilidad, variaciones en el flujo, pequeñas molestias e incluso infecciones.

La especialista ha recalcado que, aunque suele pensarse que estos cambios solo se relacionan con el ciclo hormonal, en realidad el pH vaginal puede verse condicionado por múltiples factores, muchos de ellos ligados a los hábitos cotidianos, como la alimentación, la higiene o el nivel de actividad diaria.

En este sentido, ha subrayado el impacto negativo de consumir en grandes cantidades bollería industrial o productos muy azucarados, ya que el exceso de azúcar altera el equilibrio de las bacterias beneficiosas. En contraste, ha puesto en valor los alimentos ricos en probióticos, como el yogur, el kéfir o otros fermentados, que contribuyen a mantener la flora vaginal en buen estado.

Antibióticos, estrés y otros factores que influyen

Gómez ha indicado que una hidratación deficiente por beber poca agua reseca las mucosas y puede modificar el pH, del mismo modo que la toma de antibióticos incrementa el riesgo de infecciones. El estrés mantenido en el tiempo también afecta al sistema inmunitario, haciendo que el microbioma vaginal sea más susceptible a los desequilibrios.

Entre otros factores, ha mencionado la ropa. En concreto, ha detallado que el uso de ropa interior sintética y muy ajustada favorece la acumulación de calor y humedad, lo que crea un entorno propicio para la proliferación de bacterias y hongos. De forma similar, permanecer durante horas con la ropa deportiva sudada o con el bañador mojado puede descompensar la flora vaginal.

En cuanto a la higiene, ha advertido de que ducharse con agua excesivamente caliente debilita la barrera natural de la piel y puede alterar el pH vaginal, algo que también ocurre cuando se emplean productos de higiene íntima agresivos o inadecuados. Asimismo, cambiar con frecuencia de detergente o suavizante puede resultar perjudicial, sobre todo si contienen perfumes o sustancias irritantes.

Por último, la experta ha recordado que los cambios hormonales propios de la menstruación, el embarazo o la menopausia influyen de manera directa en la flora vaginal y en su equilibrio.