Una hidratación adecuada con minerales clave sostiene el rendimiento mental y físico

Expertos y deportistas alertan de la deshidratación crónica y recuerdan que la calidad del agua y sus minerales condicionan el rendimiento físico y mental.

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La ingesta regular de líquidos y un aporte correcto de sales minerales en el cuerpo resultan esenciales para mantener un buen rendimiento tanto cognitivo como físico, tal y como ha subrayado el doctor en Nutrición Deportiva Javier Guerrero durante el acto “Kilómetros de Hidratación”, organizado por Solán de Cabras y LALIGA.

En su intervención, en la que ha defendido que una hidratación correcta repercute directamente en la calidad de vida, Guerrero ha insistido en que no todas las aguas son iguales. Según ha explicado, en función de la cantidad y de la calidad de las sales minerales que contenga, el agua puede generar distintos efectos en el organismo.

El doctor en Medicina y exjugador profesional de baloncesto, José Antonio Corbalán, ha detallado que el agua y las sales minerales se distribuyen por el organismo en función del tipo y del grado de hidratación de cada persona. Por ello, ha destacado que tanto el agua como su presión osmótica resultan fundamentales para conservar el equilibrio de las células y de la sangre.

Ambos especialistas han puesto el foco en la diferencia entre el agua corriente y el agua mineral, ya que los minerales presentes en esta última son básicos para la supervivencia humana. Además, han recordado que, incluso sin realizar ejercicio ni percibir sudoración, una persona pierde “casi medio litro de agua al día por evaporación”, a través de la llamada ‘perspiratio insensibilis’, es decir, el sudor imperceptible. En situaciones de estrés o durante la práctica deportiva intensa, esta pérdida puede ascender hasta “tres o seis litros de agua” diarios, junto con los minerales disueltos en ella.

Las sales minerales como el calcio o el magnesio deben ajustarse a la presión y características de cada organismo. No obstante, se ha recalcado que cada individuo debe escoger el tipo de agua que mejor se adapte a su situación concreta. Así, un paciente hipertenso o con patología cardíaca debería evitar aguas con alto contenido en sodio, mientras que una persona con problemas renales ha de vigilar el potasio. Estos enfermos, han apuntado, deben revisar la etiqueta de cada agua y elegir la que encaje con sus necesidades.

El doctor Javier Guerrero ha añadido que, para que las células y el cerebro funcionen de forma óptima, es imprescindible una hidratación adecuada. A su juicio, una parte importante de la población vive en un estado de deshidratación crónica y, por ello, se encuentra peor tanto a nivel físico como mental.

“TEST DE HIDRATACIÓN” ANTES DE CADA ENTRENAMIENTO

En el encuentro, en el que también ha intervenido el exfutbolista Luis Figo, se han repasado los avances en materia de concienciación sobre la hidratación en los últimos años. Figo ha rememorado que, cuando inició su carrera profesional, la hidratación se entendía únicamente como un gesto “de necesidad”, limitado a beber cuando aparecía la sensación de sed.

Por su lado, el también exfutbolista Fernando Llorente ha señalado que en la actualidad los protocolos “mucho más estrictos” incluyen “test de hidratación” antes de cada sesión de entrenamiento. Aun así, ha reconocido que a muchas personas les cuesta beber agua con regularidad, como le ocurre a él mismo. “Tengo que estar pendiente de hidratarme porque no tengo esa necesidad de beber. Llegaba casi todas las mañanas con mala hidratación”, ha relatado.

Al acto han asistido igualmente los actores Maxi Iglesias y Amaia Salamanca, y se ha dado protagonismo a personas ajenas al alto rendimiento deportivo. Amaia Salamanca ha confesado que antes solo bebía agua “cuando tenía sed”, aunque ahora se está “obligando” a aumentar la cantidad diaria. Iglesias, por su parte, ha insistido en que no todas las aguas son equivalentes y ha criticado que en algunos rodajes “ponen agua por poner”, sin tener en cuenta su calidad.

SÍNTOMAS DE LA DESHIDRATACIÓN

Cuando el organismo no está bien hidratado, el nivel de transpiración disminuye. Por ello, si una persona realiza ejercicio y apenas suda, puede ser indicio de falta de agua. En esta línea, José Antonio Corbalán ha explicado que los golpes de calor se producen porque las personas “no son capaces de sudar porque tienen un grado de deshidratación preocupante”.

Guerrero ha indicado además que el indicador más fiable para detectar la deshidratación es “el color de la orina”. Cuanto más intensa sea la tonalidad, mayor será el grado de deshidratación. Por este motivo, ha aconsejado que cada vez que se vaya al baño se aproveche para volver a hidratarse.

En contraste, una hidratación adecuada se refleja en el plano cognitivo: mejora la sensación general de bienestar, el rendimiento del cerebro es superior y, en conjunto, la calidad de vida se ve claramente reforzada.