Una odontopediatra recomienda empezar a retirar el chupete al cumplir el año para prevenir problemas en el maxilar

Una odontopediatra aconseja retirar el chupete desde el año y acudir pronto al dentista para prevenir problemas en el maxilar y caries infantiles.

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La odontopediatra del equipo de Ruber Internacional Centro Médico Habana, Alejandra Hernández, aconseja comenzar a retirar el chupete en torno al primer año de vida y no prolongar su uso más allá de los 2 o 3 años.

“Cuanto antes se retire, más fácil será y menores serán las alteraciones en el maxilar”, ha señalado Hernández, quien insiste en la importancia de acudir al dentista desde muy pequeños para asegurar una buena salud bucodental a largo plazo. No obstante, advierte de que sigue siendo una de las revisiones médicas que más se posponen durante la infancia.

“La primera visita al odontopediatra se recomienda alrededor del primer año de vida, cuando ya han erupcionado los dientes de leche y, en muchos casos, los primeros molares temporales”, ha detallado la especialista. En esta primera consulta, no solo se examinan las piezas dentales. “Valoramos la mordida, si el niño mastica por ambos lados y el número y estado de los dientes temporales. Pero, sobre todo, es una visita fundamental para educar a los padres en higiene oral, elección del cepillo y la pasta adecuada, hábitos dietéticos saludables y eliminación de hábitos nocivos”, ha añadido.

Uno de los fallos más habituales, según indica, es creer que los dientes de leche no precisan cuidados específicos porque serán sustituidos más adelante. “Los dientes temporales son esenciales para el correcto desarrollo del maxilar, del cráneo y de la mordida”, ha recalcado.

Una mordida alterada en los primeros años puede originar asimetrías en el crecimiento de la cara. Además, “para funciones tan básicas como masticar, comer o hablar, es imprescindible contar con dientes sanos, fuertes y bien posicionados”, ha puntualizado.

Los primeros dientes de leche suelen salir hacia los 6 o 7 meses, empezando por los incisivos inferiores. Durante los dos primeros años erupcionan de forma progresiva incisivos, molares y caninos hasta completar la dentición temporal. “El recambio a dientes permanentes comienza alrededor de los 6 años, en dos grandes etapas: entre los 6 y 8 años y, posteriormente, entre los 10 y 12”, ha indicado.

En este periodo, Hernández subraya que las revisiones periódicas permiten detectar problemas a tiempo. Entre las patologías más frecuentes cita la caries de aparición temprana, los traumatismos dentales y hábitos como la succión del dedo o el uso prolongado del chupete, capaces de provocar deformidades en el maxilar si no se corrigen. “La higiene oral debe empezar desde la erupción del primer diente”, recuerda.

En los primeros años se aconseja utilizar un cepillo manual infantil, con tamaño reducido y cerdas suaves, para facilitar el aprendizaje de la técnica. A partir de los 6-8 años, la experta considera adecuado introducir el cepillo eléctrico infantil, siempre con supervisión adulta al menos hasta los 8 años. Respecto a la pasta dental, Hernández recalca las cantidades recomendadas: una porción similar a un grano de arroz desde la erupción del primer diente, una lenteja a partir de los 3 años y un guisante desde los 6 años.

La alimentación como clave en la salud dental infantil

“Debemos evitar el abuso de alimentos blandos y pegajosos, que se adhieren con facilidad a los dientes”, explica la odontopediatra. Señala que masticar frutas y verduras fibrosas en trozos grandes favorece el desarrollo de la mandíbula y contribuye a una limpieza natural de las piezas dentales. “El consumo de azúcar debe evitarse antes de los 2 años y controlarse siempre. Si hay un consumo elevado puntual, el cepillado debe realizarse lo antes posible”.

“El flúor y los selladores dentales son dos de los grandes aliados en la prevención de la caries infantil”, afirma Hernández. Detalla que el flúor aplicado en clínica cuenta con una formulación específica que le permite permanecer más tiempo sobre la superficie del diente y actuar a una concentración mayor que la de los dentífricos, lo que favorece la remineralización del esmalte y refuerza los dientes frente a la caries.

A esta estrategia se suman los selladores de fosas y fisuras, especialmente recomendados en los primeros molares permanentes, que suelen erupcionar alrededor de los 6 años. “Estos dientes desempeñan un papel importante en la masticación y, al presentar surcos profundos, son más vulnerables a la acumulación de placa”, indica la doctora. “Los selladores crean una superficie lisa que facilita la higiene diaria y reduce de forma significativa el riesgo de caries en una etapa en la que los niños todavía no tienen una destreza completa en el cepillado”, ha concluido.