Una psicóloga alerta de que los propósitos de Año Nuevo pueden disparar la ansiedad y la autoexigencia

Una psicóloga de Sanitas alerta de que los propósitos de enero pueden disparar la ansiedad y aconseja metas realistas y hábitos sostenibles a largo plazo.

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La psicóloga de Blua de Sanitas, María Calle, ha advertido de que los propósitos que muchas personas se marcan en enero pueden incrementar la ansiedad, la autoexigencia y la sensación de no estar a la altura, por lo que insiste en la importancia de fijar metas realistas y alcanzables.

“Enero concentra muchas expectativas y una fuerte presión por mejorar, pero cuando los propósitos se formulan como transformaciones globales o inmediatas, se activa un patrón de autoevaluación constante que incrementa la ansiedad y reduce la motivación a medio plazo”, ha explicado la especialista.

En este sentido, subraya que las redes sociales intensifican este efecto al mostrar “versiones parciales y cuidadosamente seleccionadas de la realidad”. La exposición continua a mensajes de éxito, disciplina extrema o bienestar permanente puede alterar la idea de qué es razonable conseguir en la vida cotidiana. De este modo, advierte de que la comparación continua alimenta un diálogo interno más duro y una valoración pesimista de los propios progresos.

“El problema no está en proponerse cambios, sino en hacerlo desde estándares externos, poco realistas y no adaptados a la vida de cada persona. Cuando el foco se sitúa en cumplir una imagen ideal, física o personal, se prioriza la validación externa frente a las necesidades propias. Ese desplazamiento incrementa el malestar emocional y favorece el abandono temprano de los objetivos”, indica Calle.

Poner el foco en hábitos realistas y en la salud mental

Ante esta situación, los expertos de Sanitas aconsejan replantear los propósitos de año nuevo desde una óptica más realista y respetuosa con la salud mental, priorizando los procesos sostenibles a largo plazo frente a los cambios rápidos y espectaculares.

En concreto, recomiendan diseñar objetivos centrados en la creación de hábitos y no tanto en el resultado final, con metas concretas y bien delimitadas, como introducir pequeños ajustes en la rutina diaria. Este enfoque facilita mantener la constancia y reduce la sensación de presión. Además, los hábitos progresivos permiten avanzar sin exigir transformaciones drásticas ni inmediatas, que en la mayoría de los casos resultan poco realistas.

Del mismo modo, sugieren reducir la exposición a contenidos que fomenten la comparación o generen malestar, ya que así se protege la autoestima. Puede ser útil establecer un horario limitado para el uso de redes, silenciar cuentas que promuevan estándares inalcanzables y dar prioridad a perfiles que muestren procesos completos, no solo resultados. También recuerdan que es fundamental mantener un criterio propio que evite asumir como obligatorio todo lo que se ve en pantalla.

En paralelo, los expertos recuerdan que los retrocesos son parte natural de cualquier proceso de cambio. “Normalizarlos evita la autoexigencia excesiva y favorece una relación más amable con uno mismo, clave para sostener los propósitos a medio plazo”, añaden.

Asimismo, inciden en la necesidad de dar prioridad al autocuidado por encima de la perfección y de reconocer los avances parciales. También animan a revisar y modificar los objetivos cuando sea preciso. “Adaptar los propósitos a la realidad personal, laboral o familiar no significa fracasar, sino ajustar el camino para que el cambio sea viable y saludable. Si nuestras circunstancias cambian, también deberán hacerlo nuestros objetivos”, señalan.

Según los especialistas, en la mayoría de los casos el malestar ligado a la presión por cumplir los propósitos disminuye cuando se ajustan las expectativas y se adopta una actitud más flexible. “En cualquier caso, si aparecen síntomas persistentes de ansiedad, bloqueo o desánimo, es recomendable consultar con un profesional para valorar el contexto emocional y recibir orientación especializada, también a través de videoconsulta”, concluyen.