Una psicóloga detalla por qué el burnout supera al estrés y puede resultar mucho más grave

Una psicóloga explica por qué el burnout es un trastorno más grave que el estrés y detalla síntomas, prevención, tratamiento y cómo apoyar a quien lo sufre.

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La psicóloga del hospital Hospiten Roca, Silvia Morales, subraya que la diferencia clave entre el estrés y el 'burnout' radica en que el primero no se considera un trastorno como tal, mientras que el segundo sí está catalogado como tal, lo que lo convierte en un problema de mayor envergadura.

“Es evidente que todo el mundo ha sufrido alguna vez un poco de estrés, pero una vez que este estrés empieza a transformarse en 'burnout', entonces acaba siendo algo mucho más problemático”, ha matizado Morales.

El 'burnout' se define como un estado de agotamiento físico, emocional y mental que surge a raíz de un estrés crónico y mantenido en el tiempo, especialmente vinculado al entorno laboral. “Se trata de sentir cansancio o fatiga, falta de energía, bajo rendimiento, despersonalización y, por ende, sensación de fracaso y frustración. Esto afecta negativamente en la salud física y mental de la persona provocando, en muchos casos, un efecto pernicioso para la salud”, ha indicado la especialista.

Entre las diferencias que establece la psicóloga, destaca que, ante una situación de estrés, la persona tiende a implicarse en exceso, mientras que en el 'burnout' se observa una menor implicación o incluso ausencia de esta. Con el estrés las emociones se viven con gran intensidad, en tanto que en el desgaste profesional predomina una sensación de distanciamiento. El estrés suele llevar a la hiperactividad, mientras que el 'burnout' se asocia a una vivencia de abandono.

“El 'burnout' no puede activarse sin haber experimentado primero cierto grado de estrés, pero, por el contrario, el estrés puede manifestarse perfectamente sin derivar forzosamente en 'burnout'”, aclara la psicóloga.

Morales insiste en que, para preservar el bienestar físico y emocional, resulta esencial incorporar hábitos saludables, como realizar ejercicio con regularidad, mantener una dieta equilibrada y reservar espacios para conectar con el momento presente mediante la relajación, la meditación o el 'mindfulness'. Asimismo, recalca la conveniencia de dedicar tiempo al ocio, el contacto con la naturaleza y los 'hobbies', así como de reforzar los vínculos con familiares y amistades, evitando la sobrecarga de trabajo mediante una buena planificación y límites claros entre la vida laboral y el descanso.

La especialista añade que reducir la exposición a las pantallas y favorecer la desconexión digital contribuye a un descanso más reparador y a un mayor equilibrio. También remarca que contar con un propósito vital ofrece motivación, sensación de satisfacción y coherencia con las propias acciones, lo que facilita avanzar hacia la autorrealización y la felicidad.

En cuanto a la sintomatología, el desgaste profesional puede manifestarse a través de ansiedad —a veces con ataques de pánico—, hiperemotividad, depresión, irritabilidad, pérdida de apetito o disminución del deseo sexual. En los casos que se prolongan en el tiempo, pueden aparecer apatía, falta de motivación, abulia o signos de despersonalización.

Otros indicios asociados al 'burnout' incluyen sudoración excesiva, caída del cabello, tensión en la mandíbula, dolores musculares y articulares, variaciones en el peso corporal, problemas digestivos y dificultades para conciliar el sueño.

Abordaje psicológico del síndrome de burnout

En relación con el tratamiento, Morales señala que las intervenciones psicológicas más habituales frente al síndrome de 'burnout' se centran en la reestructuración cognitiva, una herramienta que permite detectar y modificar creencias desadaptativas que sostienen el malestar. A ello se suma el entrenamiento en técnicas de manejo de la ansiedad y en la identificación de creencias limitantes, con el fin de potenciar el autoconocimiento y una percepción más ajustada de uno mismo.

Paralelamente, se fomenta la instauración de rutinas de vida saludables, la incorporación de ejercicios de relajación para disminuir el estrés y una gestión eficaz del tiempo, de modo que los periodos de descanso y ocio se aprovechen mejor. Todo ello persigue reforzar el equilibrio emocional y favorecer el crecimiento personal.

Para acompañar a alguien que atraviesa un proceso de 'burnout', Morales recalca que “el simple hecho de ofrecerle la confianza puede contribuir en gran medida a ayudarlos a sentirse menos solos”.

“Asimismo, es recomendable preguntarles qué podemos hacer para ayudar, mostrando un nivel de sinceridad y cercanía que resonará en la persona y lo apreciará. Validar sus sentimientos también es importante, así como guiarlos hacia profesionales y recursos también les puede proporcionar el apoyo adecuado”, ha añadido.

En este sentido, la experta incide en que, para brindar apoyo a una persona que sufre agotamiento o 'burnout', resulta esencial mostrarse sincero y cercano, interesarse por cómo se le puede ayudar y legitimar lo que siente. “Escuchar de forma activa y sin juzgar permite que la persona se sienta acompañada y segura”, ha apuntado.

“Además, es importante guiarla hacia recursos o profesionales que puedan brindarle apoyo especializado. Asimismo, es importante no dar consejos automáticamente, puesto que “hacerlo provoca que la conversación se centre en nosotros, y no es lo que la persona necesita en ese momento”, concluye Morales.