UNAD exige un refuerzo firme de la normativa sobre juego de azar en España

UNAD reclama endurecer la regulación del juego, vetar su publicidad y reforzar la protección de jóvenes y colectivos vulnerables ante el aumento de la adicción.

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Imagen de recurso de una persona jugando a una máquina de juegos de azar. FEJAR

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La Red de Atención a las Adicciones (UNAD) ha reclamado, con motivo del Día Internacional del Juego Responsable, un refuerzo “de manera decidida” de la normativa que regula el juego de azar y las casas de apuestas, tanto en su modalidad 'online' como presencial, con el fin de proteger la salud pública y frenar la aparición de adicciones, en especial entre la juventud y los colectivos más vulnerables.

La entidad alerta de que los habituales mensajes de 'juega con responsabilidad' resultan “insuficientes” para evitar daños reales. A su entender, es esencial que la información dirigida a las personas usuarias sea “clara, comprensible y basada en evidencias científicas”, y que exponga de forma explícita los riesgos ligados al juego, incluyendo el impacto sobre la salud física y mental, así como las repercusiones sociales del juego problemático.

La UNAD recuerda que los últimos datos oficiales de la Dirección General de Ordenación del Juego muestran que en 2024 casi dos millones de personas participaron de forma activa en juegos de azar 'on-line' en España, lo que implica un incremento interanual del 21,6 por ciento y la entrada de más de 450.000 nuevas personas jugadoras.

Asimismo, el gasto medio anual por persona jugadora activa se sitúa en 706 euros (58,8 euros mensuales) y tres de cada cuatro personas jugadoras, es decir, el 75 por ciento, pierden dinero, mientras que solo una de cada cinco obtiene ganancias.

La UNAD también expresa su inquietud por el crecimiento del juego entre la población joven. De acuerdo con cifras de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, el 13 por ciento del alumnado de secundaria jugó en 2025 a juegos de azar 'on-line' y el 20,9 por ciento lo hizo de forma presencial, lo que supone un aumento de 2,3 y 2,2 puntos porcentuales, respectivamente, frente a 2023. “El aumento es especialmente significativo entre los varones, lo que confirma la tendencia creciente de exposición temprana al juego y sus riesgos asociados”, añade la organización.

Además, la UNAD atendió a 1.189 personas con adicciones sin sustancia, de las cuales el 30 por ciento son mujeres y el 70 por ciento hombres, con edades mayoritarias entre los 26 y los 33 años, y con una presencia relevante de menores de edad (20% en el caso de las mujeres y 18% en el de los hombres).

UNAD pide vetar la publicidad y endurecer la regulación

UNAD subraya que estos datos se producen en un contexto de alta exposición a la publicidad del juego y a promociones como los bonos de bienvenida. Desde la red insisten en que la promoción del juego es incompatible con una prevención efectiva de las conductas adictivas y que la forma, el contenido y la visibilidad de los mensajes preventivos resultan determinantes para elevar la percepción de riesgo.

Coincidiendo con la jornada del Juego Responsable, la organización reitera la urgencia de eliminar de “forma absoluta” cualquier publicidad vinculada al juego, equiparando esta restricción a los marcos regulatorios ya vigentes para el tabaco y el alcohol.

La red remarca también la necesidad de aprobar cuanto antes el real decreto que revise los límites de depósitos en las plataformas de juego 'on-line' y de avanzar hacia una armonización legislativa del juego presencial que refuerce la protección de menores y personas vulnerables en todo el país.

En este sentido, y teniendo en cuenta que la regulación del juego presencial recae en gran medida en las comunidades autónomas, UNAD considera esencial que dicha armonización abarque el control del número y la ubicación de las casas de apuestas, fijando zonas de exclusión que impidan su apertura cerca de centros escolares, parques infantiles y equipamientos deportivos.

Por último, la organización concluye que únicamente una regulación “integral, coherente y centrada en la protección de la salud pública permitirá frenar los efectos negativos que “ya se evidencian en amplios segmentos de la población y evitar la normalización de una actividad con un elevado potencial adictivo”.