Uno de cada diez mayores con Crohn precisa nueva cirugía a los 10 años, en niveles similares a los jóvenes

Un gran estudio español revela que los mayores de 60 años con Crohn reoperados a 10 años igualan a los jóvenes, pese a recibir menos tratamiento preventivo.

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Uno de cada diez (10,1%) pacientes con más de 60 años que padecen enfermedad de Crohn y han sido sometidos a cirugía intestinal necesita una nueva intervención a los 10 años, una proporción muy próxima a la observada en personas más jóvenes (14,2%). Así lo pone de manifiesto una investigación dirigida por el área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBEREHD).

La enfermedad de Crohn es un trastorno inflamatorio crónico del aparato digestivo que, pese a los avances en los tratamientos disponibles, continúa obligando a recurrir a la cirugía en un número considerable de casos. Tras una operación para extirpar el segmento intestinal afectado, conocida como resección ileocólica, el proceso inflamatorio puede volver a aparecer en la zona operada y hacer necesaria una nueva cirugía.

El estudio se ha llevado a cabo en colaboración con el Institut de Recerca Germans Trias i Pujol (IGTP) y utiliza información procedente del registro nacional ENEIDA. Se analizaron datos de 3.982 personas intervenidas de su primera resección ileocólica entre 2005 y 2020. De ellas, 535 (13%) tenían más de 60 años en el momento de la intervención y se compararon con 3.454 pacientes de entre 18 y 59 años.

Los resultados, difundidos en la revista “United European Gastroenterology Journal”, muestran que los adultos de mayor edad presentan menos complicaciones graves, como fístulas, perforaciones o afectación perianal, aunque registran una mayor frecuencia de estenosis intestinales. Además, habían recibido con menor frecuencia terapias biológicas anti-factor de necrosis tumonarl (anti-TNF) antes de pasar por el quirófano y el intervalo entre el diagnóstico y la cirugía fue claramente más prolongado.

En el manejo tras la intervención también se detectaron diferencias. Mientras el 51 por ciento de los pacientes jóvenes inició tratamiento preventivo con inmunomoduladores o fármacos biológicos en los tres meses posteriores a la operación, únicamente el 32 por ciento de los mayores recibió este abordaje preventivo.

Esta menor prescripción de terapia preventiva se vincula a la cautela de los profesionales ante el incremento del riesgo de infecciones o neoplasias asociado a la inmunosupresión en edades avanzadas.

Pese a estas diferencias, la probabilidad de precisar una nueva cirugía fue parecida en ambos grupos, sin que se observaran variaciones estadísticamente significativas. En el análisis, el único elemento relacionado con un menor riesgo de reintervención fue el uso preventivo de tiopurinas, fármacos inmunosupresores empleados para modular la respuesta del sistema inmune y evitar que ataque al intestino. La edad, por su parte, no se identificó como un factor de riesgo independiente.

Esta investigación, la más amplia realizada hasta ahora en España sobre la evolución tras la cirugía de la enfermedad de Crohn en personas de edad avanzada, indica que la menor intensidad terapéutica aplicada a los mayores después de la operación no se traduce en una reducción de la tasa de recurrencia quirúrgica. Por ello, los autores recalcan la necesidad de personalizar el manejo postoperatorio y descartar decisiones basadas exclusivamente en la edad cronológica del paciente.

“En un contexto de envejecimiento progresivo de la población y aumento del número de personas con enfermedad inflamatoria intestinal que alcanzan edades avanzadas, estos resultados adquieren especial relevancia clínica”, ha señalado el coordinador del estudio e investigador del CIBEREHD y del IGTP, Eugeni Domènech.