Uno de cada dos mayores de 75 años sufre onicogrifosis, una patología que engrosa y deforma las uñas

Hasta un 47% de los mayores de 75 años sufre onicogrifosis, una enfermedad de las uñas muy dolorosa y limitante si no se trata a tiempo.

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La exposición prolongada al frío y el calzado inadecuado son las causas más frecuentes del sabañón ICOPCV

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Cerca del 50% de las personas mayores de 75 años presenta onicogrifosis, una alteración de las uñas caracterizada por un engrosamiento muy acusado y una curvatura anómala, que les confiere un aspecto similar al de un cuerno o una garra.

El Ilustre Colegio Oficial de Podología de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha alertado en un comunicado de que la onicogrifosis es una enfermedad ungueal que puede requerir un abordaje prolongado y llegar a ser muy incapacitante en determinados pacientes.

Esta afección se da sobre todo en las uñas de los pies, con especial incidencia en el primer dedo, y es muy habitual en personas mayores, especialmente en quienes padecen patologías como trastornos vasculares o diabetes, han precisado las mismas fuentes. Asimismo, se calcula que en el grupo de 60 a 65 años la prevalencia oscila entre el 11% y el 20%, elevándose de forma notable hasta el 47% a partir de los 75 años.

“Durante el invierno los pies van tapados con el calzado cerrado. Al estar ocultos, incentiva que los cuidados que se les dan sea menor. Esto propicia en las uñas la onicogrifosis y puede ser muy dolorosa por la presión del grosor de la uña y el calzado. En algunos casos genera heridas en los dedos laterales e, incluso, infecciones”, ha afirmado Jorge Escoto, podólogo y miembro de la junta directiva del ICOPCV.

Los especialistas en Podología han subrayado que el origen de esta patología es multifactorial. Puede deberse a microtraumatismos repetidos, golpes, envejecimiento natural, uso continuado de calzado inadecuado, infecciones por hongos o bacterias, así como a enfermedades vasculares, diabetes o psoriasis, entre otras causas.

Desde el ICOPCV se ha descrito que las uñas afectadas por onicogrifosis presentan un grosor desproporcionado, son extremadamente duras, de corte complicado y muestran una tonalidad opaca, amarillenta o marrón, con presencia de estrías.

“El tratamiento principal consiste en que periódicamente el podólogo realice una quiropodia para rebajar el grosor y cortar la uña de forma segura. A nivel preventivo consiste en la utilización de calzado apropiado, higiene e hidratación diaria. Y, en casos severos, la opción es un tratamiento quirúrgico, procediendo a la extirpación de la uña y la destrucción de la matriz (matricectomía) para evitar que vuelva a crecer afectada, ya que su aspecto, además de ser estéticamente desagradable, puede ser funcionalmente limitante, por lo que el cuidado constante es fundamental”, ha incidido Jorge Escoto.

El ICOPCV ha insistido en que, para asegurarse de estar siendo atendido por un profesional de la Podología —especialidad sanitaria que aún no está incluida en la cartera de servicios del Sistema Público de Salud de la Generalitat Valenciana— y evitar el intrusismo, es imprescindible comprobar que la clínica dispone de número de registro sanitario y que el podólogo figura debidamente colegiado.