La Fiscalía de Cuenca reclama una pena total de 40 años de cárcel para C.B.R., procesado por el asesinato de su expareja en la pedanía de Nohales en abril de 2022, en la vista oral que arranca este lunes, 12 de enero, en la Audiencia Provincial.
Según el escrito de acusación al que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se inician en marzo de 2021, cuando la víctima, V.C.A.S., decidió poner fin a la relación con el acusado, con quien llevaba más de trece años casada y con el que tenía dos hijos en común.
Mientras se tramitaba el divorcio, con el fin de que los menores no abandonasen la vivienda familiar, V.C.A.S. y los niños continuaron residiendo en el domicilio, mientras que los fines de semana era el padre quien se quedaba al cuidado de los pequeños y ella abandonaba la casa. Parte de esos fines de semana en los que V.C.A.S. no estaba en la vivienda los pasaba en una casa propiedad de una amiga en Nohales, un lugar que el presunto homicida conocía y al que tenía localizado. Desde la ruptura, llamaba de forma insistente a su expareja, vigilaba tanto su casa como su centro de trabajo "y le exigía que lo cuidase porque era su mujer, manifestándole que si no lo cuidaba se iba a suicidar", recoge la calificación del Ministerio Público.
En una de las ocasiones en que el acusado se quedó con los menores en la vivienda familiar, se hizo con el llavero que incluía las siete llaves de la casa de Nohales y realizó una copia para poder entrar en el inmueble cuando quisiera. El 29 de noviembre de 2021, V.C.A.S. presentó en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Cuenca una denuncia por un delito de malos tratos y amenazas en el ámbito de la violencia de género, y se impuso al acusado una medida cautelar de prohibición de aproximación a menos de 200 metros de su mujer, así como la prohibición de comunicarse con ella.
Estas medidas seguían vigentes el 4 de abril de 2022, cuando C.B.R., sabiendo que su expareja se encontraba en la vivienda de Nohales, se desplazó hasta allí sobre las 23.00 horas. Usando las llaves de acceso a la parcela, permaneció en el exterior observando el interior de la casa desde las ventanas, donde se hallaba V.C.A.S. junto a M.C.M.
La Fiscalía sostiene que, al considerar que su expareja le pertenecía, el acusado tomó la decisión de acabar con su vida. Para ello se dirigió primero a la casa de su madre, donde se hizo con un cuchillo de grandes dimensiones, advirtiendo a su progenitora y a su hermana de que había visto a V.C.A.S. con otro hombre y de que la iba a matar.
Posteriormente regresó a la vivienda de Nohales, accedió a su interior utilizando las llaves y, al entrar en el salón, que se encontraba a oscuras, se lanzó sobre ambos de forma sorpresiva y extremadamente violenta, profiriendo gritos de que los iba a matar y asestándoles numerosas puñaladas.
De acuerdo con el relato acusatorio, M.C.M. recibió hasta siete cuchilladas antes de conseguir huir para pedir ayuda. V.C.A.S. fue apuñalada en ocho ocasiones hasta caer al suelo desangrándose y, al comprobar el agresor que aún seguía con vida, le asestó una última cuchillada mortal.
Para el Ministerio Fiscal, estos hechos constituyen un delito de asesinato con la agravante de parentesco y de razones de género, por el que solicita 25 años de prisión y 35 años de prohibición de aproximación a sus hijos, así como un delito de asesinato en grado de tentativa, castigado con 12 años de cárcel y la prohibición de acercarse al superviviente del ataque.
A ello se suma un posible tercer delito de quebrantamiento de condena, al vulnerar la orden de alejamiento, que podría acarrearle un año más de prisión, y un cuarto delito de allanamiento de morada, que añadiría otros dos años de pena. En concepto de responsabilidad civil, la acusación reclama indemnizaciones superiores a 500.000 euros para los perjudicados.
El juicio está fijado para comenzar el 12 de enero y podría prolongarse hasta el día 16, según las previsiones judiciales.