La Audiencia Provincial de Lugo ha sentado este martes en el banquillo a un hombre de nacionalidad rumana acusado de participar, junto a su hijo y su nuera, en el secuestro de una joven de Vilalba para forzarla a casarse. La Fiscalía solicita para él cinco años de prisión, además de la prohibición de acercarse a la víctima durante seis años.
El procedimiento contra el hijo y la nuera se celebró en marzo del año pasado. En aquella vista, este procesado no fue juzgado porque se encontraba en paradero desconocido y había sido declarado en rebeldía. Entonces, la joven, que ahora tiene 17 años y que tenía 14 cuando ocurrieron los hechos, no reconoció a los acusados como responsables, lo que derivó en la absolución de ambos.
En esta nueva sesión, el desarrollo fue muy similar. Primero compareció el acusado, que se acogió a su derecho a no declarar y rechazó responder a cualquier pregunta. A continuación intervino la víctima, que esta vez declaró tras un biombo y sin la presencia de su madre, a diferencia del juicio anterior. La joven volvió a negar que el procesado fuera uno de los autores y tampoco coincidió en la descripción de la furgoneta con la que había ofrecido durante la fase de instrucción.
Los hechos se sitúan en septiembre de 2023, durante las fiestas patronales de Vilalba. De acuerdo con el escrito de acusación, la chica caminaba por la tarde junto a su hermano, de regreso a su domicilio, cuando una furgoneta se cruzó en su camino y de ella bajó una mujer que la introdujo a la fuerza en el vehículo.
Pocos metros después, la menor consiguió salir por sus propios medios y corrió hasta su casa, muy cercana al lugar, donde se encontraba su padre. Ambos denunciaron el secuestro y señalaron directamente a la familia de los acusados, vecinos de Rábade, con quienes mantenían diversos conflictos previos.
Tras la denuncia, se activó un operativo policial ante el temor de que la familia de la víctima pudiera atacar a la otra parte, extremo que ya habían relatado los agentes en el primer juicio. Los guardias también explicaron entonces que la joven había identificado a los tres acusados a través de fotografías de Facebook, pese a que en las dos vistas orales negó que fueran ellos los responsables.
En la vista de este martes declararon igualmente el padre y el hermano de la menor. El progenitor manifestó que culpó a esa familia “porque me lo dijo la niña”, mientras que el joven, que acompañaba a su hermana cuando se produjo el rapto, reiteró que no logró reconocer a nadie, si bien sostuvo que se trataba de “dos hombres y una mujer”.
La fiscal llamó a declarar también a uno de los guardias civiles, que relató de nuevo la activación del dispositivo ante el aviso de una posible pelea y la identificación previa de los acusados por parte de la víctima. Finalmente, la acusación renunció a la comparecencia del resto de agentes citados y la defensa hizo lo propio con la declaración de la psicóloga del Imelga.