A juicio seis acusados de una red que enviaba cocaína y hachís de Sevilla a Mallorca

Seis acusados se sientan en el banquillo en Palma por una red que enviaba cocaína y hachís desde Sevilla a Mallorca, con 54 años y medio de cárcel solicitados.

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Un furgón de la Policía Nacional llega a la Audiencia Provincial de Baleares, a 17 de enero de 2025, en Palma de Mallorca, Mallorca, Baleares (España). Isaac Buj - Europa Press

Un furgón de la Policía Nacional llega a la Audiencia Provincial de Baleares, a 17 de enero de 2025, en Palma de Mallorca, Mallorca, Baleares (España). Isaac Buj - Europa Press

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La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma tiene previsto juzgar desde este martes, a partir de las 10:00 horas y hasta el próximo viernes, a seis personas acusadas de formar parte de un grupo organizado que remitía paquetes con cocaína y hachís desde Sevilla hasta Mallorca.

La Fiscalía reclama para ellos penas que suman 54 años y medio de cárcel, además de multas que alcanzan los 22 millones de euros, al considerarles presuntos autores de delitos contra la salud pública y de pertenencia a organización criminal.

De acuerdo con el escrito del fiscal, al menos desde el verano de 2023 los seis procesados habrían actuado de manera coordinada para enviar, mediante empresas de mensajería y utilizando identidades falsas, paquetes con cocaína y hachís desde las localidades sevillanas de Alcalá de Guadaira y Utrera con destino a Mallorca.

Una vez que la droga llegaba a la isla, era colocada en el mercado a través de terceras personas dedicadas a la distribución, conocidas en el argot como mulas.

Según el Ministerio Público, la supuesta organización contaba con una estructura definida y un reparto de tareas entre sus integrantes para asegurar el desarrollo de la actividad ilícita.

El presunto jefe del grupo, un vecino de Alcalá de Guadaira, era quien tomaba las decisiones sobre la forma y el momento de los envíos. Además, mantenía el contacto con las mulas, les daba instrucciones, fijaba las condiciones de venta de las sustancias y resolvía las cuestiones relativas al reparto de los beneficios.

En un segundo escalón se situaba una mujer, pareja del supuesto cabecilla y residente también en Alcalá de Guadaira. Ella asumía la logística: la compra de billetes de avión entre Sevilla y Mallorca para los distribuidores, las indicaciones sobre cómo debían actuar y a qué hoteles desplazarse, así como la gestión de la recaudación del dinero.

Por debajo se encontraban dos hombres encargados de recoger los paquetes con estupefacientes y entregarlos a otros distribuidores, y otra mujer, madre de una de las mulas, que se valía de su trabajo como portera de un edificio para recibir algunos de los envíos. Un hombre residente en Mallorca figuraba como responsable último de la distribución de la droga en la isla.

La investigación de la Guardia Civil permitió interceptar tres paquetes con sustancias estupefacientes. En dos de ellos, remitidos a una dirección de Santa Poná (Calviá), se hallaron 6,9 kilos de cocaína. En el tercero se localizaron 140 placas de resina de cannabis con un peso cercano a los cinco kilos.

Durante el registro efectuado en la vivienda del presunto líder y su compañera sentimental, los agentes se incautaron de 23 gramos de resina de cannabis y de casi 400 euros en efectivo.