Acepta siete años de cárcel por su implicación en la muerte a patadas de un hombre en Níjar (Almería) en 2024

El acusado admite su participación en la muerte a patadas de un hombre en Campohermoso (Níjar) y pacta siete años de prisión tras rebajar la Fiscalía su petición.

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Fotograma de las cámaras de seguridad que recoge la agresión a la víctima en Campohermoso, en Níjar (Almería). GUARDIA CIVIL

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El joven procesado por su implicación en la muerte de un hombre en noviembre de 2024 en la barriada de Campohermoso, en Níjar (Almería), ha asumido una pena de siete años de prisión. Los hechos se produjeron cuando, junto a un menor de edad que ya fue sentenciado a cuatro años de internamiento en régimen cerrado y otros cuatro de libertad vigilada, agredieron a la víctima con dos patadas para robarle.

El acusado ha admitido su participación justo antes de que comenzara el juicio con jurado previsto en la Audiencia Provincial de Almería, después de que la Fiscalía revisara su escrito inicial de acusación, en el que reclamaba 30 años de cárcel.

De este modo, el procesado, defendido por la abogada Mónica Moya, ha mostrado su conformidad con una condena de cinco años de prisión por un delito de homicidio en grado de complicidad y otros dos años por un delito de robo. Al mismo tiempo, la responsabilidad civil fijada inicialmente se ha reducido en 40.000 euros.

En su calificación definitiva, la fiscal ha precisado que la aportación del acusado se configuró como una “ayuda accesoria” respecto a la actuación del menor, representado por el letrado José Miguel Ramos, al considerar que fue este último quien asestó la “patada letal” inicial a la víctima.

Los hechos se remontan a las 0,17 horas del 26 de noviembre de 2024. En ese momento, el acusado y el menor caminaban por la calle cuando se aproximaron a la víctima, de 28 años, que estaba sentada en el suelo, apoyada en un árbol, en evidente estado de embriaguez y tras haber consumido cocaína.

Según el relato acusatorio, y siguiendo un plan “predatorio”, el acusado se mantuvo a cierta distancia para vigilar la zona, mientras el menor, con la capucha puesta, se acercaba a la víctima y reclamaba su atención para que levantara la cabeza. Fue entonces cuando le propinó una “tremenda patada” en la cabeza que hizo que se desplomara “de inmediato”.

Acto seguido, el menor se abalanzó sobre el hombre y le sustrajo sus pertenencias antes de huir corriendo del lugar. El acusado, tras ver la agresión, se aproximó a la víctima y le asestó otra patada, “de menor entidad que la del menor” y que “no fue la determinante” del fallecimiento. Después abandonó también la zona sin socorrer al herido.

Una vez se sintieron a salvo, ambos repartieron los objetos robados y se deshicieron de aquellos efectos que no consideraron de utilidad. Unos 20 minutos más tarde regresaron al escenario de la agresión para comprobar que no habían dejado nada que pudiera incriminarlos, pero nuevamente no auxiliaron a la víctima, que apenas emitía un ronquido.

Posteriormente, un vecino, al advertir el grave estado en el que se encontraba el hombre, alertó a los servicios de emergencia. La víctima falleció sobre las 1,24 horas a causa de una parada cardiorrespiratoria derivada de las severas lesiones sufridas.