‘Alvise’ admite los mensajes pero rechaza haber querido acosar a dos eurodiputados de su propia lista

‘Alvise’ admite mensajes sobre dos eurodiputados de su lista ante el Supremo, pero niega haber querido acosarles mientras afronta otras tres causas penales.

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El eurodiputado y líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Luis 'Alvise' Pérez (c), a su llegada al Tribunal Supremo, a 26 de enero de 2026, en Madrid (España). Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

El eurodiputado y líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Luis 'Alvise' Pérez (c), a su llegada al Tribunal Supremo, a 26 de enero de 2026, en Madrid (España). Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

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El eurodiputado y líder de Se Acabó la Fiesta (SALF), Luis ‘Alvise’ Pérez, ha reconocido este lunes ante el Tribunal Supremo (TS) la autoría de diversos mensajes sobre dos eurodiputados que concurrieron en su candidatura a las elecciones europeas y que posteriormente se querellaron contra él, aunque ha insistido en que nunca tuvo la intención de acosarles.

Según han indicado fuentes jurídicas a Europa Press, tras su comparecencia ante el magistrado instructor Manuel Marchena, ‘Alvise’ ha acudido al Supremo después de ofrecerse a declarar voluntariamente por la querella presentada por Diego Solier y Nora Junco, antes de que el Parlamento Europeo se pronuncie sobre el eventual levantamiento de su inmunidad.

“Estoy súper convencido de mi inocencia, porque soy yo mismo el que sabe todo lo que pasó, creo que va a archivarse”, ha manifestado ‘Alvise’ ante los medios al concluir su declaración en la sede judicial.

El TS acordó admitir a trámite la querella presentada el pasado mes de junio por los dos eurodiputados, quienes el lunes anterior se ratificaron ante Marchena en todos los extremos de su denuncia.

Paralelamente a este procedimiento, ‘Alvise’ afronta en el Supremo otras tres investigaciones: una por la difusión de una supuesta PCR falsa del exministro de Sanidad y actual presidente de Cataluña, Salvador Illa; otra por un presunto acoso en redes sociales a la fiscal coordinadora de delitos de odio, Susana Gisbert; y una tercera por la presunta financiación ilegal de SALF, vinculada a los 100.000 euros que habría recibido del empresario Álvaro Romillo, conocido como ‘CryptoSpain’.

Los eurodiputados se integran en el grupo de Meloni

Los eurodiputados querellantes abandonaron finalmente el proyecto político de ‘Alvise’ y se incorporaron al grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, liderado por el partido Hermanos de Italia de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Solier y Junco, que acompañaron al exdirigente de Vox Iván Espinosa de los Monteros en la presentación de su Fundación Atenea, denunciaron que venían sufriendo una “continua campaña de hostigamiento” en redes sociales a raíz de los mensajes difundidos por ‘Alvise’ sobre ellos —en un ‘podcast’ y en un canal de Telegram—, hasta el punto de llegar a “temer por su integridad física” al hacerse públicos los lugares en los que se encontraban o a los que se dirigían.

Ambos aseguraron y documentaron que, tras la filtración de sus correos electrónicos, teléfonos y perfiles en redes, comenzaron a recibir una “ingente” cantidad de mensajes ofensivos y/o amenazantes, lo que les generó “una continua sensación de inseguridad” y les llevó a modificar “sus hábitos o rutinas”.

El Supremo precisa que los eurodiputados optaron por cerrar algunas de sus cuentas en redes sociales, restringir los comentarios de terceros en otras, dejar de responder llamadas de números desconocidos y soportar “miles” de correos electrónicos con insultos y amenazas.

Los querellantes sostienen que esta situación afectó “significativamente” a “su labor parlamentaria y la propia de su ordinaria vida familiar”, y que se sumó “el constante miedo o intranquilidad que les generaba el poder ser abordados en ese contexto por la calle por cualquier desconocido”.

Llamamientos a la hostilidad y revelación de datos

La Sala de lo Penal del Supremo considera que la conducta de ‘Alvise’ podría encajar en posibles delitos de acoso y revelación de secretos, “habida cuenta de las explícitas llamadas del mismo --ya personalmente en el mencionado ‘podcast’, ya a través del canal de la aplicación Telegram que lleva su nombre y que, indiciariamente, él mismo gestiona o dirige-- a que un grupo muy numeroso de seguidores expresara y desarrollara una actitud repetidamente hostil” contra los eurodiputados.

Para el alto tribunal, “aparece indiciariamente justificado que a través de los mencionados canales, y para llevar a término su inicial propósito”, ‘Alvise’ “pudo haber facilitado y hecho público aspectos personales e identificativos concernientes a dichas personas”.

El Supremo destaca, además, que todo ello se habría producido “sin que cesara en su actitud después de que muchos de sus seguidores hubieran reflejado explícitamente la intención de alterar el normal desarrollo de vida de los querellados, reiterando sus llamamientos a que resultaran hostigados como reacción a su posición política”.

“Perseguidles” y “gritadles corruptos”

El TS aprecia “una intención voluntaria y consciente de comprometer, de manera significativa, el normal desarrollo de la vida cotidiana de sus víctimas, a partir de la persecución que pudieran desplegar las numerosas personas que llegaran a sentirse concernidas por su llamamiento público”.

“Perseguidles y pedidles explicaciones. Y si tenéis que gritarle en un bar que eres un criminal, que eres un corrupto y que has votado a favor del rearme, tenéis que hacerlo vosotros, porque no lo puedo hacer yo, lo tiene que hacer la gente que nos ha votado”, afirmó ‘Alvise’ el pasado 20 de abril en un ‘podcast’, según recoge el propio Supremo en su resolución.