Cinco acusados han asumido en la Audiencia Provincial de Madrid penas de hasta siete años y medio de cárcel por retener, golpear y extorsionar durante horas, en abril de 2024, a un hombre en un piso del distrito de San Blas. La Fiscalía reclamaba inicialmente condenas que podían llegar a los 17 años de prisión.
En la vista oral, los procesados han admitido íntegramente los hechos descritos por el Ministerio Público y la acusación particular. A partir de esa admisión, las defensas y el fiscal han alcanzado un acuerdo de conformidad que fija las penas entre cinco años y ocho meses y siete años y medio de prisión.
El presidente del tribunal ha dado lectura en sala al fallo, en el que se refleja una rebaja sustancial respecto a las peticiones iniciales, que se elevaban hasta los 17 años. Tras el pacto, se les aplican atenuantes como drogadicción y reparación del daño, entre otras circunstancias.
Las defensas han pedido la suspensión de la ejecución de las condenas, argumentando que sus representados siguen actualmente programas de desintoxicación de drogas en prisión, lo que, a su juicio, podría permitir el acceso a dicha medida.
La Fiscalía califica los hechos como delitos de detención ilegal, robo con violencia empleando instrumentos peligrosos, extorsión, lesiones y tenencia ilícita de armas, atribuyendo a los cinco acusados la autoría de todos ellos.
Torturado en un piso de San Blas
Según el escrito del fiscal, los hechos se remontan a la noche del 25 de abril de 2024, cuando dos de los procesados se cruzaron cerca de la estación de metro de Simancas con la víctima, a la que conocían de vista. Le propusieron subir a un piso situado en la avenida Hermanos García Noblejas, propiedad de otro de los acusados, para tomar algo.
Una vez dentro de la vivienda, donde se hallaban también otros procesados, la víctima se percató de que en el salón había sustancias estupefacientes y manifestó su intención de marcharse. En ese momento, de acuerdo con la Fiscalía, uno de los encausados cerró la puerta y le lanzó una amenaza directa: “Ahora sí que no te vas, ya nos estás dando todo el dinero y lo que tengas o te vamos a matar”.
Acto seguido, otro de los acusados le quitó la cartera con 350 euros y lo llevó a una habitación, donde lo mantuvieron retenido alrededor de tres horas. Sentado en una silla, comenzó a recibir puñetazos en la cabeza mientras el resto observaba la agresión.
Más tarde, otros dos procesados se sumaron a la paliza, golpeándole en la cabeza y en las costillas y dándole rodillazos en la nariz. En un momento de especial violencia, uno de ellos le exhibió una escopeta y un cuchillo de empuñadura verdosa, tipo militar, al tiempo que le decía: “Esto es para ti”.
Cuando la víctima intentó huir por la ventana, varios acusados la redujeron de nuevo. De acuerdo con el relato acusatorio, uno de ellos llegó a clavarle un cuchillo en la mano, mientras otro le golpeaba en la cara y la cabeza con la culata de la escopeta.
En otro episodio de la agresión, uno de los procesados le avisó de que le iba a seccionar los tendones, lo que llevó a la víctima a intentar escapar otra vez. Los acusados frustraron de nuevo la huida y prosiguieron con los golpes antes de inmovilizarlo atándole pies y manos con bridas y cordones para impedir cualquier fuga.
Durante el tiempo que permaneció retenido, obligaron al hombre a llamar a su jefe para exigirle dinero. A las 10:26 horas del 26 de abril, telefoneó a su superior para pedir 400 euros, que fueron enviados por Bizum a un número de teléfono. Más tarde, a las 12:45 horas, volvió a contactar con él para reclamar otros 200 euros, que también se transfirieron a la misma línea.
Finalmente, la víctima consiguió escapar. Antes de que abandonara la vivienda, los acusados se apropiaron de sus llaves, su móvil y su cartera, y le advirtieron de que acudirían a su domicilio para hacer lo mismo a su mujer si denunciaba los hechos a la Policía.
En torno a las 15:00 horas del 26 de abril, M. logró salir del piso y fue auxiliado en la calle por un vecino, que alertó a los servicios de emergencia y a los agentes. La Policía se desplazó al inmueble de la avenida Hermanos García Noblejas y detuvo allí a todos los acusados salvo uno, que ya se había marchado.
Como resultado de la brutal agresión, la víctima sufrió fractura de los huesos propios de la nariz y del tabique nasal, edema periorbitario, múltiples contusiones en cabeza y cuello y una herida inciso-contusa en la mano izquierda que requirió sutura.
En el registro del piso, los agentes intervinieron una defensa policial rígida —catalogada como arma prohibida—, varios cuchillos, un machete de caza, una pistola semiautomática, una escopeta tipo carabina y un fusil de calibre 4,5 milímetros, sin que ninguno de los procesados dispusiera de licencia para su tenencia.