Varios delegados de Loterías del Estado destinados en distintas provincias han respaldado en el juicio la forma de proceder de Miguel Reija, delegado provincial en A Coruña, en relación con el boleto de La Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en 2012 en la ciudad herculina, causa por la que están siendo juzgados tanto él como su hermano, el lotero que afirmó haber hallado el resguardo y que reclamó el cobro del premio.
Los tres delegados que han declarado, dos de ellos todavía en activo, han coincidido en que ellos habrían hecho “lo mismo” que Miguel Reija: informar a Loterías del Estado de que su hermano había encontrado, entre varios boletos, uno agraciado y trasladarlo a Madrid, a la sede central.
Sus testimonios se han escuchado en la vista oral que se desarrolla desde la semana pasada en la Audiencia Provincial de A Coruña, en la que este día está prevista la declaración de los procesados: Manuel Reija, el lotero al que la Policía atribuye haber ocultado al verdadero propietario que el boleto resultó premiado, y Miguel Reija, su hermano, al que las acusaciones sitúan como encubridor.
La Fiscalía reclama para Manuel seis años de prisión por un delito de estafa o, de forma alternativa, por apropiación indebida. Para Miguel, que entonces ejercía como delegado provincial de Loterías, solicita la misma pena de cárcel por blanqueo de capitales o, subsidiariamente, por encubrimiento.
En la sesión de hoy ha declarado, entre otros, el exdelegado de Loterías del Estado en Vigo, quien ha indicado que no existía un protocolo específico sobre cómo actuar ante el hallazgo de un boleto premiado y que Miguel Reija le comentó que lo llamaba porque “un lotero” había encontrado uno.
“Luego ya me dijo que era su hermano”, ha aclarado a preguntas de la defensa, precisando que los pasos seguidos por Miguel Reija, esto es, contactar con Madrid y comunicar los hechos, eran los mismos que él habría adoptado. “Hizo lo correcto”, ha remarcado. En términos similares se ha expresado el delegado en Logroño, que, al igual que el anterior, explicó que le aconsejó informar al presidente de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado del hallazgo del boleto y trasladarlo a la sede de la entidad.
“Hubiese hecho exactamente lo mismo”, ha concluido, en sintonía con lo declarado por el delegado para Valencia y su provincia, quien ha añadido que su padre, entonces presidente de los delegados de Loterías, le dio la misma recomendación. Por su parte, el que fuera jefe del servicio de control de premios de la SELAE ha manifestado que el acusado le comunicó que su hermano había encontrado el boleto premiado y que él le indicó los pasos a seguir.
Además, este último testigo ha subrayado que una de las personas que en su día reclamó el premio —cuya familia ejerce la acusación particular en este procedimiento— “no acertó ningún dato” que permitiera sostener que era el dueño. Otra familia, la viuda y la hija de un hombre ya fallecido al que la Policía considera el auténtico propietario, también se ha personado como acusación. En la causa intervienen, junto a ellas, el abogado de la aseguradora, la Abogacía del Estado y las defensas de los dos acusados.
Origen del caso
El procedimiento se remonta a uno de los episodios más notorios relacionados con el cobro de premios de Lotería: el de un boleto de La Primitiva agraciado con 4,7 millones de euros que el lotero aseguró haber encontrado y cuya titularidad estuvo en disputa durante años.
Diversas personas se presentaron como posibles beneficiarios de ese premio, mientras el lotero defendía que nadie había acreditado ser el propietario y que, por ello, le correspondía a él cobrar la cuantía. Al año siguiente de validarse la apuesta, el Ayuntamiento de A Coruña abrió un “expediente de hallazgo” con el fin de localizar al ganador del boleto premiado, que el lotero dijo haber encontrado en su administración de la plaza de San Agustín cuando se encontraba solo.
Posteriormente, se puso en marcha la investigación policial. En el curso de la misma se puso en duda la versión ofrecida por el lotero sobre el hallazgo fortuito del resguardo, llegando a plantearse que se habría quedado con el premio del verdadero apostante cuando este acudió a comprobar su boleto. Las pesquisas apuntaron a un supuesto legítimo propietario, ya fallecido, cuyos herederos reclaman ahora la cuantía del premio.
Relato de la Fiscalía
Según el escrito del Ministerio Público, el hombre fallecido al que se considera el legítimo titular del premio acudió en julio de 2012 a la administración del lotero para verificar si los boletos que llevaba estaban premiados.
No obstante, sostiene la Fiscalía, el acusado, “conocedor del alto importe del premio, se lo quedó para así, junto con los demás boletos, y no comunicó al apostante dicho extremo ni tampoco le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal”.
“Con el boleto en su poder y completamente seguro del alto valor que tenía, ese mismo día acudió a la delegación provincial de Loterías y Apuestas del Estado de A Coruña”, en la que estaba al frente su hermano “con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo, prescindiendo de cualquier procedimiento reglado y como si fuese legítimo poseedor”.
“Siendo plenamente consciente de la ilegitimidad de la posesión de este título por parte de su hermano”, el Ministerio Público afirma que Miguel Reija “se dispuso a allanar el camino” mediante actuaciones dirigidas “a disfrazar el verdadero origen del boleto” para que se pudiera “hacer efectivo el premio”. Añade también que “omitió toda actuación, como delegado provincial, que pudiese servir para verificar el origen real” del resguardo.