Dos peritos geógrafos han reiterado ante la jueza que instruye la causa por la gestión de la devastadora dana del 29 de octubre de 2024, que se saldó con 230 fallecidos en la provincia de Valencia, que lo sucedido aquel día era “previsible” a la vista de las alertas emitidas y de los datos difundidos por las distintas agencias.
Así lo han expuesto en su comparecencia ante la titular del juzgado de Catarroja que dirige la investigación sobre la dana, en un procedimiento en el que figuran como investigados la exconsellera de Justicia e Interior Salomé Pradas y su exnúmero dos Emilio Argüeso.
En la sesión de hoy, los especialistas han confirmado punto por punto el informe que ya remitieron al juzgado sobre el episodio de lluvias y han insistido en que las señales previas y la información proporcionada por los organismos competentes apuntaban a que todo lo que acabó ocurriendo con la riada era “previsible”.
Asimismo, han explicado que el fenómeno registrado durante la dana responde a un patrón “de libro” en el Mediterráneo. Han traído a colación la riada de 1957 y la pantanada de 1983 y han apuntado que les llama la atención que en aquellas fechas se gestionaran mejor las consecuencias que en 2024.
En el informe aportado al juzgado, al que ha tenido acceso Europa Press, los peritos se marcaban como objetivo reconstruir con detalle el episodio de precipitaciones del 29 de octubre en las dos principales ramblas que vierten al sector norte de la cuenca de la Albufera: la rambla de Poyo y la formada por los barrancos de Possalet y de la Saleta.
Las crecidas de estas ramblas provocaron inundaciones muy severas en buena parte de l'Horta Sud, especialmente en el piedemonte de la Albufera, pero también en otras zonas del interior de sus cuencas, como los términos de Chiva, Cheste y el Pla de Quart.
Además, los geógrafos trataron de realizar una reconstrucción lo más precisa posible del episodio pluviométrico, analizando tanto la evolución temporal como la distribución espacial de los volúmenes de agua registrados.
En su documento técnico, los expertos señalaban que, respecto al episodio del 29 de octubre, podía afirmarse que se superaron máximos de intensidad horaria en algunos observatorios, como Turís-Masía Calabarra, aunque no sucedió lo mismo si se consideraba el volumen de precipitación acumulado en 24 horas.
Recordaban que los días 19-20 de octubre de 1982 se alcanzaron en 24 horas 2.042 hm3 frente a los 1.412 hm3 del 29 de octubre de 2024; y apuntaban que probablemente la riada histórica de Sant Carles (Bosch, 1866), del 4 de noviembre de 1864, también superó en volumen a la de 2024.
En cambio, el episodio del 13-14 de octubre de 1957, que originó la riada del Turia, fue similar en volumen a escala provincial, al sumar 1.414 hm3. “Estos episodios no son excepcionales en el arco norte del Mediterráneo occidental, si tomamos como elemento de comparación la precipitación total diaria máxima”, concluían.
También detallaban que las lluvias del 29 de octubre de 2024 quedaron prácticamente concentradas en esa jornada. En la provincia de Valencia, el inicio de la precipitación se produjo hacia las 3 horas en el interior sur y remitió casi por completo en torno a las 24 horas.
Los primeros rayos del día —proseguían— se detectaron poco después de las tres de la madrugada, afectando a áreas cercanas a la Muela de Cortes, y el primer tren convectivo se organizó alrededor de las cinco de la madrugada.
Entre las 5 y las 7 horas, la intensidad de la lluvia ya era torrencial, con acumulados en una hora de 62,2 l/m2 en Pinet y 79,2 en Millares. Las mayores intensidades se registraron a primeras horas de la tarde, entre las cuencas del río Magro y de la rambla de Poyo. A lo largo del día, las precipitaciones fueron desplazándose, impactando primero en la cuenca baja del Magro, después en el sector de máximas intensidades citado y, por último, en la cuenca media del Turia.
En el alto Magro, las lluvias alcanzaron su pico entre las 12 y las 16 horas. Este comportamiento generó riadas en el abanico aluvial del Magro (l'Alcúdia), en el altiplano de Utiel-Requena, en las cuencas del río de Buñol y en el tramo del Turia situado aguas abajo del río Reatillo. No obstante, la avenida más significativa fue la que impactó en l'Horta Sud. Las precipitaciones intensas remitieron hacia la medianoche, según se desprende del informe presentado al juzgado.