Un hombre procesado por una presunta agresión sexual a una menor en A Coruña ha rechazado de plano las acusaciones y ha defendido que la santería que practica impide comportamientos de este tipo.
El juicio se ha celebrado este martes en la Audiencia Provincial de A Coruña por unos hechos que, de acuerdo con el escrito de la Fiscalía, habrían ocurrido entre 2021 y 2022, cuando la víctima tenía alrededor de 12 años.
El Ministerio Fiscal reclama para el acusado una pena de doce años de prisión y, además, la prohibición de acercarse a la menor, a su domicilio y a su centro de estudios o trabajo, aunque ella no se encuentre allí, a menos de 150 metros en línea recta. También pide que no pueda comunicarse con ella por ningún medio durante 15 años, así como una medida de libertad vigilada de ocho años.
Asimismo, la acusación pública solicita una indemnización de 25.000 euros para la joven. Según el relato fiscal, los hechos se habrían producido en la vivienda del acusado, extremo que la menor confirmó en su declaración, en la que relató que el hombre era conocido de sus padres y que la llevaba a su casa a comer después de recogerla en el colegio.
La denunciante detalló que los episodios de agresión sexual se produjeron cuando cursaba sexto de Primaria, tanto durante el curso escolar como en verano, y que sucedían prácticamente a diario.
La joven añadió que su padre, ya fallecido, le hacía tocamientos delante de otras personas cuando comentaba que había crecido. Sobre este punto, el procesado afirmó que acudió con la menor a la Policía para denunciar esa situación, mientras que ella sostuvo que fue este hombre quien le indicó que denunciase a su progenitor por violación.
En su testimonio, la menor explicó que el acusado la amenazaba con llevarla de vuelta a su casa, a la que no quería ir porque su madre consumía drogas con sus amistades. Indicó también que nunca contó a su madre lo que estaba viviendo debido a la escasa relación entre ambas.
“Es totalmente incierto”, manifestó el procesado sobre la acusación, alegando que desde hace diez años sufre problemas de “memoria”. “Me rebota usted la cabeza más de la que la tengo”, dijo a la fiscal durante el interrogatorio.
Para reafirmar su negativa, insistió en su pertenencia a la santería: “Yo estoy en una santería y no permite eso”. “Yo nunca he tocado a esa niña ni he violado a nadie”, concluyó ante el tribunal.