El hombre acusado de presuntamente acabar con la vida de su exnovia Paula en Torremolinos (Málaga) en 2023 se ha declarado culpable, aunque ha insistido en que la muerte de la joven, que recibió 16 puñaladas, dos de ellas por la espalda, se produjo en medio de un forcejeo durante una pelea en la que, según su versión, ella tuvo el cuchillo “en todo momento”. También ha reconocido que mantenían “una relación tóxica”, pero ha rechazado que la maltratara, como sostienen las acusaciones.
“Nos vimos envueltos en una pelea con cuchillo enmedio y provoqué la herida mortal al empujar su brazo para desviar los golpes”, ha declarado el procesado, que ha querido trasladar su “arrepentimiento sincero” a los familiares de la víctima, a quienes, ha dicho, “debería haber evitado este sufrimiento”. “Cometí el error más grande de mi vida”, ha añadido, remarcando que fue “un imprudente” porque debió “haber evitado el enfrentamiento”.
Desde este lunes, un jurado popular enjuicia a este hombre, para el que la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por la familia y dirigida por el abogado Guillermo Smerdou, solicitan 28 años de prisión por delitos de asesinato con alevosía y malos tratos habituales en el contexto de violencia de género. La defensa, por su parte, defiende que no existió ni premeditación ni alevosía. La vista oral continuará este martes con la comparecencia de los testigos.
El acusado ha reiterado que la muerte se produjo durante un forcejeo en el que ambos terminaron en el suelo y en el que, según él, la víctima siempre sostuvo el arma, mientras que él únicamente estaba “desviando la trayectoria” del cuchillo “para salvarse”. “En ningún momento fue mi intención causarle daño”, ha sostenido durante su interrogatorio, en el que se ha descrito como una persona sin celos hacia la pareja y que “nunca” la controló económicamente ni la aisló de su entorno.
En los escritos de acusación se detalla que los informes periciales sobre el procesado apuntan a que “desvalora a sus parejas” y ponen de manifiesto “celos, impulsividad y dependencia emocional” hacia ellas, junto a “baja empatía y frialdad emocional, fuerte control, sesgos cognitivos respecto a roles de género y factores de riesgo compatibles con violencia”. Algunos amigos de la víctima también relatan esa supuesta situación de maltrato.
La fiscal y la acusación particular sostienen, además, que durante el embarazo del hijo que tenían en común “no la dejó ir al ginecólogo”, algo que el acusado ha tratado de justificar alegando que temía que en los análisis “saliera positivo en drogas”. También lo señalan por intentar “desacreditar a su pareja” como madre, extremo que él ha querido explicar diciendo que los menores, antes de que les fueran retirados, le pedían ayuda porque la convivencia en el domicilio “era insostenible”.
El procesado ha dado su versión sobre varios episodios que, de acuerdo con las acusaciones, estarían relacionados con los celos. Entre ellos, la rotura de una puerta del restaurante en el que ambos trabajaban, que él atribuye a que la víctima se molestó al verlo hablando con otra chica; o el seguimiento que hizo a la mujer la noche previa a los hechos, cuando ella acudió a casa de un amigo, asegurando que lo hizo porque temía que fuera a comprar droga.
La fiscal ha subrayado que Paula “fue asesinada de 16 cuchilladas, dos de ellas por la espalda”, y que, además, “fue víctima durante los tres años de la relación” de malos tratos en los que el acusado “la aisló y desacreditó”. Ha recordado que el procesado ya contaba con una condena por amenazas a otra expareja y que también está investigado por el caso de otra novia, Sibora, desaparecida en 2014 y cuyo cadáver apareció nueve años después emparedado, tras las pesquisas abiertas por el crimen de Paula.
El letrado de la familia ha incidido en que el acusado presentaba “unos celos enfermizos” y que todo “fue muy preparado”, subrayando que una semana antes del crimen robó el cuchillo con el que presuntamente mató a la joven, hechos que el procesado desvincula entre sí. Según el abogado, el día de los hechos “la engañó” porque “le dijo que no estaba en la casa”, pero “allí ella encontró la muerte”. Ha recordado que Paula estaba “luchando” por recuperar la tutela de sus tres hijos: “Todo lo que hacía era para eso”.
Por otro lado, la defensa ha admitido que existen “unos hechos objetivos innegables” que requieren reproche penal “por la extrema gravedad”, en referencia a la muerte de la mujer; pero sostiene que también hay “matices pequeños” que diferencian un homicidio de un asesinato. “No iba a matar, pero mató. Ese momento, sin ser preparado, efectivamente ocurrió”, ha declarado la abogada defensora ante el jurado.