El acusado de matar a su exnovia Paula en Torremolinos alega un forcejeo y rechaza haberla maltratado

El acusado admite la muerte de Paula en Torremolinos, alega un forcejeo con cuchillo y se enfrenta a 28 años por asesinato y malos tratos.

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Imágenes del juicio al acusado de asesinar a puñaladas a su expareja Paula en mayo de 2023 en Torremolinos. Álex Zea - Europa Press

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El hombre acusado de acabar con la vida de su exnovia Paula en Torremolinos (Málaga) en 2023 se ha declarado culpable de los hechos, aunque sostiene que la muerte de la joven, que recibió 16 puñaladas, dos de ellas por la espalda, se produjo durante un forcejeo en una pelea en la que, según su versión, ella tuvo el cuchillo "en todo momento". Ha reconocido que mantenían "una relación tóxica", pero ha rechazado haber ejercido malos tratos, delito por el que también está siendo enjuiciado.

"Nos vimos envueltos en una pelea con cuchillo enmedio y provoqué la herida mortal al empujar su brazo para desviar los golpes", ha declarado el procesado, que ha querido manifestar su "arrepentimiento sincero" a los familiares de la víctima y ha afirmado que "debería haber evitado este sufrimiento". "Cometí el error más grande de mi vida", ha añadido, insistiendo en que fue "un imprudente" al no "haber evitado el enfrentamiento".

Desde este lunes, un jurado popular está juzgando a este hombre durante toda la semana. La Fiscalía y la acusación particular, que representa a la familia de Paula y está ejercida por el letrado Guillermo Smerdou, solicitan para él 28 años de prisión por un presunto delito de asesinato con alevosía y otro de malos tratos habituales, ambos en el contexto de violencia de género. La defensa, por su parte, niega que existiera premeditación o alevosía.

El acusado ha reiterado ante el tribunal que la muerte se produjo en un forcejeo en el que ambos cayeron al suelo y en el que, según ha dicho, la joven siempre sujetó el cuchillo, mientras él se limitaba a "desviando la trayectoria" del arma blanca "para salvarse". "En ningún momento fue mi intención causarle daño", ha indicado durante el juicio, presentándose como alguien que no sentía celos de su pareja y que "nunca" la controló ni la aisló.

La fiscal del caso sostiene que Paula recibió 16 puñaladas, dos de ellas por la espalda, y que fue "víctima también durante los tres años de la relación" por supuestos malos tratos, en los que el acusado "la aisló y desacreditó". Ha recordado que el procesado ya cuenta con una condena previa por amenazas a otra expareja y que también está investigado por el caso de otra novia, Sibora, desaparecida en 2014 y cuyo cuerpo apareció nueve años más tarde emparedado, durante las pesquisas por el crimen de Paula.

El letrado de la acusación particular ha subrayado que el acusado presentaba "unos celos enfermizos" y que todo "fue muy preparado", ya que, según ha explicado, una semana antes habría sustraído el cuchillo con el que se produjo la agresión mortal y el día de los hechos "la engañó" esperándola en la vivienda, "y allí ella encontró la muerte". Ha apuntado además que la joven estaba "luchando" por recuperar la custodia de sus tres hijos, que se encontraban bajo tutela.

Por otro lado, la defensa ha admitido que existen "unos hechos objetivos innegables" que merecen reproche penal "por la extrema gravedad", en referencia a la muerte de Paula, pero considera que hay "matices pequeños" que diferencian un homicidio de un asesinato. "No iba a matar, pero mató. Ese momento, sin ser preparado, efectivamente ocurrió", ha manifestado la abogada defensora ante el jurado.