El hombre procesado por la muerte de su expareja sentimental y por arrojar posteriormente el cadáver a un pozo en septiembre de 2023 en Cieza (Murcia) ha admitido este lunes que agredió a la mujer “con una piedra pequeña” y ha asegurado que no recuerda nada más de lo ocurrido porque, según su versión, estaba bajo los efectos del alcohol.
El acusado, que ha declarado con la ayuda de un intérprete y asistido por un abogado del turno de oficio, ha contestado a las preguntas formuladas por la Fiscalía y por el letrado de la acusación particular durante la primera jornada del juicio, que se desarrolla con jurado popular en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.
En su relato ante el tribunal, ha manifestado que él “nunca” tuvo intención de acabar con la vida de su expareja porque “la quería”, pero que perdió “la cabeza” al ver en el teléfono móvil de la víctima unas fotografías y audios en los que, siempre según su testimonio, ella quedaba con otro hombre.
“Yo nunca le había pegado antes”, ha sostenido el procesado, que cuando sucedieron los hechos tenía vigente una orden judicial que le prohibía acercarse a menos de 300 metros de la mujer, después de que esta lo denunciara en 2019 por malos tratos durante la relación.
En prisión provisional desde el 17 de septiembre de 2023, el acusado ha indicado que no sabe si arrojó el cuerpo de la víctima al pozo cuando aún seguía con vida y que tampoco puede recordar qué hizo inmediatamente después de matarla, ni de qué manera se desplazó desde Cieza hasta la cafetería de la estación de autobuses de Abarán, lugar en el que finalmente fue detenido por la Policía.
Del mismo modo, no ha logrado aclarar cómo llegaron sus prendas ensangrentadas al interior del pozo donde fue localizado el cuerpo de la mujer, que en el momento de los hechos tenía 35 años y era madre de una hija.