Un hombre acusado de intentar degollar a su esposa durante una violenta discusión ha reconocido ante la Audiencia Provincial de Madrid que actuó bajo una fuerte intoxicación etílica y que, según su versión, no pretendía acabar con su vida, sino únicamente “asustarla”.
Los hechos se remontan al 8 de septiembre de 2024, cuando el matrimonio regresaba a casa después de celebrar en un parque el cumpleaños de su hijo, una jornada en la que ambos habían estado consumiendo alcohol. La agresión tuvo lugar en un dormitorio de la vivienda familiar, delante de los hijos menores, el suegro y otros parientes.
La causa está calificada como un delito de homicidio en grado de tentativa, con las agravantes de parentesco y violencia de género. Tanto la Fiscalía como la acusación particular reclaman para el procesado una pena de nueve años de prisión.
En su declaración, el acusado ha relatado que, ese día, su esposa le dirigió insultos y expresiones que le causaron un profundo malestar. “Me decía que yo era un don nadie, que no valía nada”, ha manifestado ante el tribunal.
Insistiendo en que su conducta estuvo condicionada por el estado de embriaguez en el que se encontraba, ha explicado que, en un momento de la riña, fue a la cocina y tomó un cuchillo, asegurando que no pretendía matarla, sino “asustarla”.
La tensión aumentó cuando irrumpieron en la habitación los hijos de la pareja y el padre de la mujer. En el transcurso de un forcejeo con su suegro, el acusado terminó hiriendo a su esposa en el cuello. La rápida actuación de los servicios de emergencia permitió que la víctima salvara la vida.
Relato de la víctima: brutal ataque frente a los hijos
La mujer ha explicado ante el tribunal que había decidido poner fin a la relación tras más de dos décadas de convivencia y que, por ello, pidió a su marido que abandonara la casa, a lo que él se negó. “Le dije que entonces me iría yo, pero que esperaría a encontrar otro lugar y me llevaría a mi hijo”, ha indicado.
Según su testimonio, el día de la agresión se disponía a bajar a la piscina y subió a la vivienda para coger una toalla cuando el acusado le pidió hablar. “Me dijo que fuéramos a la habitación. Me comunicó que pensaba regresar a Honduras y le dije que me parecía bien, pero luego me dijo que se llevaría a los niños y yo le respondí que no, que no era justo”, ha relatado.
La víctima sostiene que, en ese momento, él le pidió una nueva oportunidad y que mantuviera relaciones con él, a lo que ella se negó. A partir de ahí, siempre según su versión, comenzó la agresión física. “Me agarró y sentí cómo me arrancaba un trozo de la boca con los dientes. Me mordió. Grité como una loca. No sé cómo logré quitármelo de encima. Me daba contra el suelo y yo pensaba: 'me va a matar'”, declaró. Desesperada, pidió auxilio a su hijo: “Papá me está matando”.
Los gritos alertaron a los padres de la mujer, que entraron en la habitación para intentar separarlos. Ella afirma que el acusado se dirigió entonces a la cocina, regresó con un cuchillo y le lanzó la amenaza: “Te tengo que matar, basura y sentí el cuchillo”, ha añadido ante el tribunal.
La Fiscalía sostiene que lo sucedido constituye un intento de homicidio, al considerar que el acusado actuó con una clara intención de acabar con la vida de su pareja.
El escrito de acusación recoge que el matrimonio llevaba 23 años de relación, estaba casado y tenía dos hijos en común. La convivencia se había deteriorado gravemente y la mujer había decidido separarse, exigiendo que él abandonara el domicilio, algo que el acusado no aceptaba.
La mañana de los hechos, en torno a las 08.30 horas, se inició una fuerte discusión en el dormitorio. En el transcurso del altercado, el procesado se abalanzó sobre su esposa y le propinó tres mordiscos en la cara, provocándole lesiones graves en el labio superior y en ambos pómulos. La mujer intentó escapar, pero fue derribada al suelo, donde él continuó golpeándole la cabeza contra el pavimento.
Los gritos de socorro hicieron que el padre de la víctima acudiera al dormitorio. Fue entonces cuando el acusado salió hacia la cocina, tomó un cuchillo de grandes dimensiones y regresó al cuarto mientras gritaba: “La voy a terminar, la voy a matar”.
A continuación, trató de clavarle el arma en el cuello, pero el padre de la mujer consiguió desviar el golpe, que acabó alcanzando a la víctima en la zona supraclavicular. El acusado insistió con nuevos ataques y logró herirla también en un brazo, hasta que el suegro consiguió arrebatarle el cuchillo tras un forcejeo.
Como consecuencia de la agresión, la mujer sufrió múltiples heridas inciso-contusas en el rostro, el cuello y el brazo, que requirieron sutura quirúrgica. Necesitó diez días para estabilizarse clínicamente y le han quedado cicatrices permanentes que suponen un perjuicio estético moderado.
El arma utilizada fue localizada posteriormente por agentes de la Policía Nacional en el domicilio. El cuchillo presentaba la punta doblada tras impactar contra el hueso de la clavícula de la víctima.
Desde el 9 de septiembre de 2024, el acusado permanece en prisión provisional por orden del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n.º 6 de Madrid. Además, se acordó una orden de protección que le prohíbe comunicarse con la víctima o acercarse a menos de 500 metros.
La Fiscalía reclama también la imposición de una orden de alejamiento de 1.000 metros durante 19 años, la prohibición de comunicación en ese mismo periodo, cinco años de libertad vigilada y la retirada de la patria potestad respecto a su hijo menor.