La magistrada del Juzgado de Instrucción número 2 del Tribunal de Instancia de Gijón ha dictado un auto en el que establece que el proceso por el asesinato en Gijón de Susana Sierra, de 49 años, cuyo cuerpo sin vida apareció en un piso del centro del municipio, será enjuiciado mediante un jurado popular.
El órgano judicial descarta que el procedimiento se tramite como violencia de género, al no apreciarse indicios que permitan acreditar una relación de afectividad entre la víctima y el procesado ni que este hubiera atentado contra la libertad sexual de la mujer fallecida.
Frente a esta resolución cabe interponer recurso de reforma, con carácter principal, y subsidiariamente de apelación, en el plazo de tres días desde su notificación, o bien un recurso de apelación directo en los cinco días siguientes a ser notificada.
El auto recoge que la víctima y el presunto autor de su muerte se conocían con anterioridad por ser usuarios habituales del centro “Remar”, donde coincidían durante la celebración de su culto.
Consta igualmente que el 7 de mayo de 2025, cuando se encontraban en el domicilio de Susana y su pareja junto con el ahora investigado, los tres se desplazaron al hospital de Cabueñes debido al empeoramiento del estado de salud de la madre de ella. A la vuelta, regresaron a la vivienda del acusado, donde este supuestamente agredió físicamente al otro hombre, que abandonó el piso para dirigirse a su propia casa.
Con anterioridad, los tres habían convenido que Susana pasara la noche en la vivienda de la calle Contracay donde residía el acusado. En una fecha no concretada, entre el 7 y el 20 de mayo de ese mismo año, el procesado habría administrado a Susana distintos fármacos, tal como él mismo manifestó ante la Policía y confirmó después el análisis químico-toxicológico de la sangre tomada durante la autopsia.
Dicho informe pericial refleja la presencia de alcohol etílico —compatible con su generación post mortem— y benzodiacepinas (diazepam/rordiazepam), antipsicóticos (aripiprazol, quetiapina) y antidepresivos (citalopram, mirtazapina).
Posteriormente, ya en el dormitorio, el acusado presuntamente la habría agredido y, tras atarle las manos, cubrirle la cabeza con un pasamontañas y desnudarla de cintura para abajo, le habría oprimido el cuello hasta provocarle la asfixia.
El examen forense concluye que la causa de la muerte fue una estrangulación, probablemente manual, y añade que “la muerte parece haber tenido como causa inmediata una parada cardiorrespiratoria secundaria a una asfixia mecánica”.
Según las diligencias practicadas, el acusado habría envuelto después el cuerpo de Susana en una bolsa de basura para introducirlo en un contenedor municipal de plástico, cubrirlo con tierra o arena y precintarlo con plástico transparente, dejándolo finalmente en el dormitorio. Los investigadores no descartan que el procesado hubiera valorado trasladar el cadáver a un garaje.
En la pericial psicológica realizada al acusado, que ya contaba con una condena previa por detención ilegal dictada por la Sección 1.ª de la Audiencia Provincial de Toledo, se concluye que “no se identifican en el momento de los hechos problemas cognitivos o intelectivos que afecten a la comprensión de la realidad ni de los hechos cometidos”.
Sobre el vínculo entre la víctima y el presunto agresor, el auto precisa que, aunque ambos acudían con frecuencia al centro “Remar”, apenas coincidieron en contadas ocasiones. En una de ellas, él acompañó a Susana a su domicilio y mantuvieron una relación sexual consentida.
En el análisis del teléfono móvil del investigado, los agentes únicamente localizaron una fotografía de Susana, recibida el 6 de mayo de 2025 y tomada en la propia vivienda del acusado.
Fuera de esa imagen, se subraya que “de los datos extraídos del terminal no se obtiene ninguna evidencia de que estas dos personas interactuaran telemáticamente”.
Se añade, no obstante, que, aunque no fue posible acceder al contenido de las conversaciones de Whatsapp, el único “rastro” de la víctima en la información extraída del dispositivo, además de la foto, es el contacto “Susana” almacenado en la agenda telefónica junto al icono de un corazón.